La Fuentina, a la caza de talentos

Integrantes del coro La Fuentina en su espicha de ayer en Casa Gaspar, en Ribadesella. /  JUAN LLACA
Integrantes del coro La Fuentina en su espicha de ayer en Casa Gaspar, en Ribadesella. / JUAN LLACA

La formación celebra su décimo aniversario rodeada de amigos y con la vista puesta en el relevo generacionalEl coro riosellano recorrerá los colegios del Oriente en busca de voces jóvenes

L. CASTRO/ J. GARCÍA RIBADESELLA.

Incorporar nuevas voces jóvenes a la plantilla. Ese es el objetivo que se marca la junta directiva del coro riosellano La Fuentina, con el tenor Manuel González a la cabeza. Se trata de lograr un relevo generacional para la agrupación que, a una década de su nacimiento, presenta ya una media de edad «demasiado alta». Así lo reconoce su secretario, Luis Miguel García Cano. Por ello, se plantean recorrer los centros escolares de la comarca para fomentar su actividad entre los más pequeños y rejuvenecer la formación. «La música siempre es bonita, pero en un coro mucho más», argumenta García Cano, quien lleva cuatro años formando parte de la agrupación de La Fuentina. Lo sabe bien el benjamín del grupo, Alberto Cerda, de 14 años. Este riosellano es el «tesoro mimado» de la agrupación y «necesita más gente joven que le ayude a crecer musicalmente».

Los primeros pasos hacia la renovación del coro se dieron en 2015 con el cambio de la junta directiva. Hasta ese momento permanecía como presidenta una de las fundadoras de La Fuentina, Dorothy Gilett. Sin embargo, ese año una nueva ejecutiva llegó a la dirección dispuesta a dar un giro. «No queríamos seguir en la misma línea, buscamos algo nuevo que también combinara con los principios de la agrupación», explica García Cano.

Por eso cambiaron las canciones en maorí, swahili e italiano por un repertorio más regional. «Incluimos habaneras, canciones asturianas... En nuestros estatutos nos definimos como asociación coral para el fomento de la cultura de nuestra comunidad y debíamos actuar en consecuencia», apunta el secretario. Sin embargo, reconoce que en los primeros años de la formación había más coristas que ahora. «La gente no es consciente de que formar parte de esto requiere disciplina y constancia. Con el tiempo se van desanimando y abandonan el coro», lamenta. De hecho, la agrupación pasó de superar la treintena de miembros a las 22 voces de la actualidad.

Han cambiado las canciones en swahili y maorí por un repertorio asturiano

Celebrando una década

A pesar de las dificultades, la agrupación soplaba ayer por la noche las diez velas en compañía de simpatizantes y amigos a quienes convidó a una espicha en la sidrería riosellana Casa Gaspar. Aunque ya cuentan con un evento anual, el día del socio, decidieron «tirar la casa por la ventana» con motivo del aniversario. Uno no cumple una década todos los días, por lo que los cantantes organizaron «una fiesta pequeña, para los miembros del coro y los principales apoyos».

A la celebración acudieron la concejala de Cultura, María José Bode, en representación del Ayuntamiento, y el párroco José Ramón, quien desde el principio «se volcó con la asociación coral y puso la iglesia a su disposición».

Antes de la espicha de celebración, el coro se reunió en la Casa de Cultura de la villa para ensayar y preparar las voces de cara al apretado programa de conciertos que tienen previsto en diciembre. Hasta el momento tienen cerradas tres fechas: las del 9 de diciembre para Los Más Grandes, el 15 en el Parador Nacional de Cangas de Onís y el 16 un concierto de villancicos en la iglesia parroquial de Ribadesella, para el que esperan «gran afluencia de público, porque también necesitamos que el concejo nos arrope».

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