Los ganaderos de Amieva reclaman que las batidas de lobos sean «inmediatas»

Parte del medio centenar de ganaderos que ayer permanecieron encerrados durante casi dos horas en el Ayuntamiento de Amieva.
Parte del medio centenar de ganaderos que ayer permanecieron encerrados durante casi dos horas en el Ayuntamiento de Amieva. / NEL ACEBAL

Cincuenta profesionales encerrados en el consistorio apuestan por modificar el protocolo y que el seguro agrario tase los daños

GLORIA POMARADA SAMES.

«Tenemos un problema que hay que sufrir para entender. Cada dos días ha habido ataques de lobo este verano, un no dormir cada noche antes de subir a revisar el ganado». Con este relato de la situación que atraviesan comenzaron ayer su encierro simbólico -de dos horas- en el Consistorio de Amieva más de medio centenar de ganaderos del concejo. El «hartazgo» se respiraba en una sala abarrotada de veteranos del sector que han sufrido los daños ocasionados por los cánidos en sus propias carnes. Narciso Llanes, de 77 años, casi los mismos que lleva inmerso en la ganadería, ha visto como su rebaño de cabras y ovejas se reducía drásticamente en los últimos años. De las 200 cabras que llegó a poseer hoy le quedan doce. De las 200 ovejas, ninguna. Los ataques del lobo se extienden también al ganado vacuno, del que llegó a perder tres reses en una noche. La historia se repite entre los ganaderos ayer concentrados en el Ayuntamiento. Es el caso de Juan José García, quien en quince días perdió cuatro novillas. «Si no tomamos medidas seguiremos siendo víctimas», recalcó García.

La indignación del sector ganadero amievense procede tanto de las pérdidas como de la demora en el cobro de los daños y la escasa eficacia que observan en las batidas. Las celebradas este año, señalaron, tuvieron «nulos» resultados. «La Consejería no actúa con controles ni de ningún otro modo. No se ve ningún avance y sí mucha palabrería, jornadas inútiles para hablar y hablar en foros » expuso el lector del manifiesto redactado de forma conjunta, Roberto González.

Entre las medidas que el colectivo ganadero plantea a la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente se encuentra la de cambiar «de forma radical» el protocolo de actuación ante los ataques. Su propuesta pasa por introducir la «inmediatez» como elemento «clave» en las batidas. «El lobo es un bicho inteligente y relaciona los ataques con la batida. Está comprobado que disminuyen los ataques cuando hay una reacción inmediata», defendió Xuan Valladares, portavoz de Asturias Ganadera, entidad que ayer respaldó a los amievenses en su acto de protesta. «Habría que matar menos lobos si se actuase rápidamente», apuntó Valladares.

Datos «más fiables»

Las reivindicaciones apuntan también hacia la modificación del sistema para contabilizar daños. Los datos «más fiables», explicó el concejal de Ganadería, Alberto Suárez, «son los del Agroseguro». La tasación por esta vía recaería en «veterinarios oficiales» y no en la Guardería de Medio Rural, como ocurre ahora. «La Guardería no tiene cualificación para tasar daños», destacó. Respecto a las posibles distorsiones en la cuantificación al tratarse de un servicio contratado por los propios ganaderos, manifestó no creer que «al seguro le haga ninguna gracias pagar por daños que no sean».

La evaluación de los daños y el posterior cobro de las indemnizaciones son precisamente dos de los componentes burocráticos que más inciden sobre el sector. De «descalabro económico y moral» tacharon el actual sistema en el manifiesto, pues «apenas se pagan los daños reales que causa el lobo». Por las tres vacas que Narciso Llanes perdió en el Parque Nacional de los Picos de Europa, percibió una suma de esta entidad de 1.800 euros. «No cubre para volver a comprar», lamentó. Las cuantías económicas llegan, además, con retrasos de hasta dos años. «No es solo perder una novilla, es que también se pierde la reproducción», recordó Juan José García.

En un concejo como Amieva, de dedicación eminentemente ganadera y con 95 explotaciones registradas, las pérdidas oscilan este año entre las «250 y las 300 reses», del total de un censo de 1.574 vacas, 61 toros, 2.000 ovejas y 250 cabras. En los próximos meses, «mayo o junio», el colectivo amievense no descarta emprender nuevas protestas «más en firme», como el corte de carreteras, explicó Suárez.

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