Los ganaderos del concejo de Amieva, «desesperados» con los ataques del lobo

Una de las novillas que el lobo mató a Juanjo García. /  E. C.
Una de las novillas que el lobo mató a Juanjo García. / E. C.

«Bajamos antes de tiempo los animales del puerto y ni aún así nos libramos, en nueve días perdí tres novillas», lamenta uno de los afectados

LUCÍA RAMOS SAMES.

La convivencia con el lobo es cada vez más complicada en algunos concejos del Oriente, como Amieva, donde en los últimos meses los cánidos están dejando un reguero de reses muertas y desaparecidas que los ganaderos ya no saben cómo combatir. «Ya no respetan ni a los animales más grandes y se están empezando a dar casos de novillas y vacas adultas muertas a poca distancia de los pueblos», aseveró el concejal de Ganadería del concejo, Alberto Suárez.

Unas palabras que suscribió uno de los afectados de las últimas semanas, el ganadero de San Román Juanjo García. «Lo del lobo está yendo cada vez a más y no sé cómo acabaremos. Este año bajamos antes a los animales del puerto por precaución, pero ni aún así nos libramos. En solo nueve días a mí me mataron a tres novillas, una de tres años y dos de quince meses», relataba ayer a EL COMERCIO. Hasta hace poco, agregó, los cánidos solían ir a por las presas más fáciles, como la reciella y los terneros. «Sin embargo ahora les da igual que sean vacas grandes, algo que no se veía. Están acabando con la profesión», lamentó García, quien señaló cómo los continuos ataques hicieron que los rebaños de cabras y ovejas prácticamente desaparecieran del concejo. «Hace años cada ganadero tenía como mínimo unas sesenta cabezas y ahora no queda ni uno», advirtió.

Tampoco están contentos los profesionales de la ganadería con la respuesta de las administraciones. «Nos sentimos completamente abandonados. No nos escuchan», aseveró Juanjo García. Y Alberto Suárez se refirió a las «bajas» indemnizaciones que reciben los afectados. «A Juanjo le ofrecieron solo 400 euros por la última novilla muerta y con eso no haces nada. Así consiguen que recurramos a los seguros», criticó. «Una novilla así no la encuentras por menos de mil euros, ¿a qué mercado voy yo con 400 pretendiendo que me vendan una? Se reirán de mí», manifestó, indignado, el ganadero de Amieva.

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