El Gobierno «no nos puede entregar un puente en ruinas», claman en Arriondas

Puente Emilio Llamedo, en Arriondas, bajo el cual se inicia el Descenso Internacional del Sella. /  ACEBAL
Puente Emilio Llamedo, en Arriondas, bajo el cual se inicia el Descenso Internacional del Sella. / ACEBAL

El sector turístico y los organizadores del Descenso urgen que el traspaso se acompañe de «dotaciones económicas» dado el «riesgo» durante las aglomeraciones

GLORIA POMARADA ARRIONDAS.

La intervención en el puente Emilio Llamedo de Arriondas era una reivindicación que el sector turístico y comercial del concejo repetía desde hace más de una década. Por ello, la intención expresada este jueves por el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, de solicitar al Estado el traspaso de la titularidad de esta instalación al Principado ha sido acogida positivamente en la capital parraguesa, si bien recuerdan que se trata únicamente «de un primer paso» hacia sus demandas.

«Que se traspase al Principado puede ser importante siempre que den dinero para hacer las obras y que no se las pasen luego a los ayuntamientos de Cangas y Parres», señala el presidente de la asociación de hostelería local, Hotupa. En el mismo punto coinciden los comerciantes y las entidades vinculadas al Descenso del Sella. «Por lo menos van dando pasos, pero tienen que fijar plazos y dotaciones económicas, que no sea un brindis al sol», insta Sergio Suárez, del colectivo Selleros. «No nos pueden entregar un puente en ruinas, nos lleva mucho dinero de los presupuestos del Ayuntamiento y es inviable. Tienen que entregar un puente en condiciones, con una dotación para arreglarlo», sostiene Fidelia Fernández, presidenta de los comerciantes parragueses.

En su visita a Arriondas, el consejero Lastra fijó en 2019 la fecha para acometer las mejoras, una vez que el puente esté en su poder y planifiquen las intervenciones necesarias. No obstante, antes de que se produzcan esos movimientos, la transferencia del puente Emilio Llamedo se enfrenta a una etapa de trámites burocráticos, pues la operación debe ser aprobada por el Consejo de Ministros y el Consejo de Gobierno del Principado de Asturias. «En principio no entraña demasiada dificultad», tranquilizan desde la consejería.

En la sociedad parraguesa, el anuncio y el plazo a un año vista se toma entre la prudencia y la resignación. «Habrá que esperar, pero nuestra opinión es que es muy urgente e importante», defiende Juan Manuel Feliz, presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (Codis). La celebración del Descenso es precisamente el momento en el que, año tras año, se ponen de manifiesto las carencias del puente. El Ayuntamiento refuerza la infraestructura de cara al evento más multitudinario del Oriente, pero aún así los organizadores de la prueba miran con recelo hacia el Emilio Llamedo durante el viernes de Piragües y la competición deportiva del primer sábado de agosto. «Entre los veteranos que salimos detrás hay psicosis, vas mirando hacia arriba porque tienes miedo que haya una avalancha», confiesa Feliz.

Los refuerzos puntuales van encaminados a evitar incidentes de ese tipo y, para ello, se instala «una estructura provisional de tubos que se ponen donde la barandilla, anclados al suelo para proteger y que la gente no se apoye en lo oxidado», detalla el presidente del Codis. «Hace muchos años que se alerta del peligro de las barandillas corroídas y las aceras tan pequeñas», lamenta. A tenor de los plazos dados por el Principado, el 82 Descenso Internacional del Sella se volverá celebrar con «parches». Desde la emblemática construcción, recuerda el Codis, se lee el pregón y se entona el Asturias Patria Querida que marca el inicio de la prueba. «La impresión que da en una prueba internacional que se ve todo el mundo es la de tener un puente apuntalado», lamenta la presidenta de los comerciantes.

«No hay ni aceras»

El paso de peatones por el puente sobre el río Sella es otro de los problemas que observan en Arriondas. «La gente con silla de ruedas o carricoche no pueden pasar», indica Fidelia Fernández. Los problemas, señala el sector de la hostelería, se extienden también al acceso mediante vehículos, un inconveniente que no pasa desapercibido a los turistas. «Está abandonado a nivel de iluminación, es una entrada horrorosa», señala Belisario Suárez, que recuerda que este acceso es el más utilizado por los visitantes al ser «el que se coge viniendo de los Picos, de Cangas de Onís y de las playas». «Da mala imagen siendo la principal entrada a Arriondas», respaldan en Selleros. Con todo, el sector turístico, comercial y las asociaciones vinculadas al Sella depositan sus esperanzas en un 2019 hasta el cual resta otro verano de «peligrosidad terrible».

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