El gochu asturcelta inspira a Corea del Sur

Nacho Ramos muestra un joven gochu asturcelta a los investigadores surcoreanos. / FOTOS: NEL ACEBAL
Nacho Ramos muestra un joven gochu asturcelta a los investigadores surcoreanos. / FOTOS: NEL ACEBAL

Criadores e investigadores del país asiático estudian la técnica de recuperación de la raza para imitarla | Pretenden salvar de la extinción a una variedad de cerdo surcoreano de la que solo se conservan un centenar de ejemplares

LUCÍA RAMOS ARRIONDAS.

Además de una pequeña granja de cerdos, el joven surcoreano Lee Hanboreum heredó de su padre el amor por los animales y la pasión por saber cada vez más sobre ellos. Así, decidió seguir adelante con la tradición familiar y formarse al mismo tiempo en genética animal. En la actualidad, además de tratar de recuperar una raza de cerdo en peligro de extinción en Corea del Sur, es profesor de Agroalimentación en la Universidad Nacional de Seul. Hace un tiempo se alió con otro criador y agricultor, Lee Dohean, quien le presta los terrenos en los que corren libres el centenar de cerdos de pura raza que ha conseguido juntar.

La lucha con las grandes industrias cárnicas y alimentarias que llevaron a esta variedad de cerdo surcoreano a rozar la extinción, indica, «es muy dura». No obstante, se niega a tirar la toalla. Fue durante una de sus investigaciones en busca de técnicas para hacer crecer la población de estos animales y alcanzar la sostenibilidad en su cría cuando conoció al profesor especialista en industria alimentaria Junghoon Moon, de la misma universidad. Éste, a su vez, había tenido conocimiento de la tesis que el veterinario asturiano Juan Menéndez defendió el pasado 1 de diciembre en la Universidad de Zaragoza y en la que repasa cómo la Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta (ACGA) logró iniciar la recuperación de la raza a partir de solo seis ejemplares.

«En los estudios que llevamos a cabo pudimos demostrar cómo con solo cuatro miembros fundadores se puede generar un núcleo poblacional de este animal doméstico», explicó Menéndez. Junto a él, el presidente de la asociación, Moisés Noval, recalcó cómo todos estos estudios están «despertando el interés de la comunidad internacional. Es muy importante también el hecho de que nuestro gochu asturcelta conserva prácticamente la misma genética que tenía hace siglos, es muy puro, y eso abre la posibilidad de utilizar sus genes para combatir enfermedades surgidas recientemente», agregó.

Así las cosas, tras intercambiar varios mensajes, los tres surcoreanos se presentaban ayer en Asturias, acompañados por su compatriota Sang-Doo -Peter Park es su nombre occidental-, quien reside desde hace años en España y hace las veces de guía y traductor. La comitiva, acompañada por el veterinario y el presidente de ACGA se acercó por la mañana a la explotación ganadera que gestiona en el barrio de El Re, en la localidad parraguesa de Cuadroveña, Nacho Ramos. En la misma, además de poder ver y tocar a los gochos asturceltas, los surcoreanos tuvieron la oportunidad de conocer otras razas autóctonas como la pita pinta, la oveja xalda, el asturcón y las vacas asturianas de los valles y casinas.

9.000 ejemplares

«Esta visita está siendo muy importante para mí, pues el trabajo que están realizando Nacho, Juan y Moisés me sirve de inspiración para seguir adelante con mi proyecto en Corea del Sur», aseveraba Lee Hanboreum, quien reconocía que «el camino es muy difícil. Aún así, creo que en un futuro podemos lograr recuperar estas razas casi extintas y la ganadería tradicional y alcanzar la sostenibilidad que nos permita vivir de ello pese al poder de las grandes industrias, pues la calidad de uno y otro producto es incomparable», apuntó.

De la mano del ganadero parragués los visitantes aprendieron cómo los gochos asturceltas viven libres en grandes terrenos y se alimentan, además de la escanda que les dan sus criadores, de bellotas, castañas y demás frutos autóctonos. Menéndez explicó, asimismo, cómo se dispone de una muestra genética de cada uno de los cerca de 9.000 ejemplares marcados durante el pasado ejercicio, lo que supone una interesante fuente de cara a futuras investigaciones.

«La comida sale de la tierra y tarde o temprano volveremos a ella, estoy seguro», aseveraba Nacho Ramos, quien lleva casi tres décadas dedicado en cuerpo y alma a recuperar razas asturianas que a punto estuvieron de extinguirse.

Tras la visita a Cuadroveña la comitiva se dirigió al restaurante Los Arcos, en Cangas de Onís, donde pudieron degustar los diferentes platos que el chef Ramón Celorio, uno de los primeros en apostar por el gochu asturcelta, prepara con su carne. Por la tarde aprendieron cómo se elabora el queso de forma tradicional en la localidad sierense de Varé. Hoy tienen previsto conocer las instalaciones que el Serida posee en Gijón.

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