Una oda al «grandonismo» asturiano

Dos alumnos de la Escuela de Hostelería preparan los cachopos de pollo picado, cecina y queso. /  LLACA
Dos alumnos de la Escuela de Hostelería preparan los cachopos de pollo picado, cecina y queso. / LLACA

De boletus, de pixín o merluza, de pollo picado e incluso de berenjenas. Son algunas de las propuestas de estos días Los estudiantes de Hostelería de Llanes reinventan el cachopo en sus jornadas

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Durante dos días, ayer y hoy, la Escuela de Hostelería del IES de Llanes celebra las V Jornadas del Cachopo. Las reservas de mesa están agotadas y son decenas los comensales que van a disfrutar de uno de los platos más característicos de la cocina asturiana, junto con la fabada, el pote y el arroz con leche. Siendo fieles a sus orígenes, el cachopo no es otra cosa que dos grandes filetes de ternera, y entre ellos jamón y queso, que se comen fritos después de ser rebozados en huevo y pan rallado. No obstante, las nuevas líneas gastronómicas abrieron camino a cachopos que llevan como principales ingredientes el pescado y las verduras. Todo eso será lo que puedan degustar los afortunados que hayan reservado mesa en el comedor de la escuela llanisca.

El menú servido ayer se componía de cachopos vegetales, de pescado y de carne. Abría camino el de berenjenas relleno de queso cheddar y salmón ahumado, para continuar con el de merluza relleno de langostinos, y el de ternera asturiana, jamón ibérico y queso de Vidiago. La oferta para hoy incluye cachopo de setas con taco de foie, para seguir con el de láminas de pixín con una farsa de mejillones, berberechos y almejas, y cerrar con el de pollo picado, cecina y queso.

Explicaba Jaime Llano, profesor de Cocina del centro llanisco, que los cachopos de sus jornadas «son pequeños, más contenidos, aunque la suma del menú equivale a uno de los grandes». Para el citado profesor, el cachopo es «algo nuestro, nacido de la grandiosidad de los asturianos con el fin de preparar dos filetes más grandes que los que se sirven en las comunidades vecinas». Del cachopo tradicional, destaca Llano «el grandonismo, representado por su tamaño, así como la calidad de nuestros productos autóctonos: carnes, quesos y embutidos».

Las redes sociales sirven para demostrar que cada día son más los turistas que aparecen fotografiados junto a un cachopo que al lado de la imagen de la Santina. Por esa línea, Jaime Llano valora que «es un éxito para la cocina asturiana que los visitantes acudan a la región predispuestos a comerse un cachopo». A partir de esa realidad sostiene que en relación al cachopo «hay profesionales que están desarrollando nuevas técnica e iniciativas». Esas nuevas líneas de investigación tienen como principales protagonistas «a pescados y verduras».

Un menú para Leioa

Eso sí, en la Escuela de Hostelería de Llanes hay vida más allá de los cachopos. El próximo viernes 8 de febrero los profesores del centro acudirán a la localidad vasca de Leioa con el fin de preparar una comida para 350 comensales. Llevarán un menú largo y estrecho formado por ensalada de quesos del Oriente de Asturias en nido de pan, miniburguer de emberzáu, guacamole y ahumado de Pría, y fabes con mariscos y alga percebe. Y de postre, semifrío de Cabrales con gelatina de sidra.

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