Guerra a las terrazas y setos que invaden la vía publica en Ribadesella

Terrazas repletas de turistas en el centro de Ribadesella. /  NEL ACEBAL
Terrazas repletas de turistas en el centro de Ribadesella. / NEL ACEBAL

En el caso de las primeras, se incrustarán placas metálicas para delimitar el terreno y con los segundos ya se tramitaron treinta multas

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

El Ayuntamiento de Ribadesella ha puesto en marcha todo su mecanismo administrativo para eliminar o reducir al máximo los abusos existentes con las terrazas y los setos vivos del concejo. El objetivo municipal pasa por aplicar con el máximo rigor las ordenanzas recientemente aprobadas o modificadas para evitar la excesiva ocupación del espacio público viario por terrazas y setos.

En el caso de las terrazas el control de la sobreocupación se viene ejerciendo desde el pasado verano, aplicando la ordenanza reguladora aprobada en 2016. El año pasado se advirtió a todos los hosteleros que estaban incumpliendo la legislación vigente y este año se dará un paso más. La mayor parte fueron corrigiendo y ajustando su terraza al espacio que tienen autorizado y «no hubo más problemas, salvo con dos o tres», afirmó la alcaldesa, Charo Fernández.

Para que el control sea más rápido y efectivo sobre estas últimas, las que por costumbre incumplen la normativa, el Ayuntamiento va a delimitar sus terrazas con unas placas de metal que se incrustarán sobre la piedra o el pavimento. «Al final hemos optado por este sistema porque la pintura y las cintas adhesivas desaparecen con facilidad, incluso con la misma limpieza de la calle», añadió la regidora. Con esta medida y las campañas informativas llevadas a cabo, el equipo de gobierno espera evitar la sobreocupación de la vía pública.

Para los segundos, para los setos, ramas y raíces, el Ayuntamiento se ha dedicado hasta ahora a informar a los vecinos con cartas personales y bandos públicos sobre cuáles son sus obligaciones a la hora de cuidar y despejar los cercados vegetales. Como las medidas informativas no resultaron efectivas, el equipo de Gobierno ha decidido tramitar las primeras treinta sanciones una vez que la corporación modificó la ordenanza municipal que los regula a finales del año pasado.

Según explicó la alcaldesa, Charo Fernández, «se están imponiendo multas de entre 80 y 300 euros, dependiendo de la gravedad de cada caso en la invasión de las vías públicas y se les está dando un mes para restituirlas a su estado de normalidad». Si el propietario no responde a este último requerimiento, lo hará el Ayuntamiento «cobrándoles el coste a ellos».

De momento se han tramitado treinta sanciones, pero según la regidora, «hay muchísimas más» constatadas por dos informes fotográficos realizados por la Policía Local. Los infractores se reparten fundamentalmente por el barrio del arenal de Santa Marina, aunque también los hay en el casco histórico de la villa. «Este es un procedimiento sancionador que tiene un fin ejemplarizante, que se hagan las cosas como deben hacerse, respetando la vía pública», añadió Charo Fernández.

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