Hernanz: «Arriondas me dio todo lo necesario para llegar a donde estoy»

Javier Hernanz, en el balcón del Consistorio parragués, momentos antes de dar el pregón de los festejos de La Peruyal.
Javier Hernanz, en el balcón del Consistorio parragués, momentos antes de dar el pregón de los festejos de La Peruyal. / NEL ACEBAL

El piragüista olímpico abrió las fiestas de La Peruyal con un emotivo pregón con el que rememoró su infancia en la capital parraguesa

L. RAMOS ARRIONDAS.

Pasado, presente y futuro. El reconocido piragüista olímpico Javier Hernanz Agüería fue el encargado de dar inicio, ayer a primera hora de la noche, a las fiestas de La Peruyal, en Arriondas. En un emotivo pregón que arrancó sonoros aplausos y vítores entre sus paisanos, el joven deportista no solo repasó su infancia y juventud en la capital parraguesa, sino que recalcó cómo la villa le ayudó a alcanzar la posición que hoy disfruta e incluso miró hacia el futuro, centrándose en una de las citas más importantes del verano asturiano que tiene al concejo como punto neurálgico: el Descenso Internacional del Sella.

Hernanz, que se encuentra inmerso en la preparación de una importante prueba que tendrá lugar el próximo 9 de agosto y para la que lleva todo el año entrenando, buscó hueco en su apretada agenda para regresar a su casa, a su hogar, y a una de sus fiestas preferidas desde que tiene uso de razón: el Bollu. Lo hizo «encantado» con la confianza que la organización de los festejos depositó en él al nombrarle pregonero. «Darme este honor con 34 años en un pueblo donde hay tanta gente aportando, ayudando y trabajando por los demás, hace que mi motivación y mis ganas de seguir luchando se mantengan intactas en el mundo del deporte», aseveró. Emocionado, quiso recordar «a aquella gente que ya no está, pero que hubieran estado orgullosos de verme aquí», en referencia sus abuelos. «Todos ellos me han hecho vivir la fiesta del Bollu de la forma más tradicional e ilusionante», indicó.

El piragüista parragués también se refirió a sus padres, Juan y María, «dos personas humildes y trabajadoras que con su ejemplo supieron inculcarme los valores necesarios para luchar en la vida. Para no darme por vencido y no cesar nunca en la consecución de un objetivo. Al menos, no hasta haber puesto todo lo que estaba de mi parte para conseguirlo», indicó. Cuando lo das todo cada día, agregó, «aprendes a valorar lo que estás haciendo y aprecias los pequeños detalles que te da la vida, como una buena comida, un buen entrenamiento o una charla con los amigos en Arriondas». Unos amigos que, indicó, le acompañan desde su más tierna infancia y le recuerdan «de dónde vengo, quién fui, cómo viví y mi trayectoria. Unos amigos que nunca fallan y que, por muy lejos que estén, siempre están apoyando y mandándome muestras de cariño», manifestó.

Con una enorme sonrisa en su rostro, Hernanz dejó volar la memoria y recordó cómo «la mejor infancia posible» la vivió en Arriondas. Recordó «las charlas en el parque de la Concordia, los baños en el Lladuengu y las acampadas en Arenes. No había problema de llegar tarde a casa porque todo el mundo sabía dónde estabas, qué hacías y con quién estabas, ¡y sin teléfono móvil!», bromeó. Ya más serio, aseveró que «ser de Arriondas me ha dado una educación en valores en el club Los Rápidos, una formación en el colegio Río Sella y la facilidad de entrar en contacto con todo tipo de deportes. En definitiva, Arriondas me ha dado todo lo necesario para llegar a donde estoy hoy, y siempre estaré en deuda», apostilló.

Traje y carroza

Retomando el tono festivo, el joven deportista rememoró los nervios que se apoderaban de él ante la inminente llegada del Bollu. «Pensar en el traje, en preparar la carroza y, sobre todo, en la fiesta del Bollín, que lo del agua siempre gustó mucho a la gente joven», recordó, y enumeró algunas de las bondades de su Arriondas, «pueblo ejemplar. Subir al Pienzu al amanecer, hacer el descenso del Sella, disfrutar de la naturaleza, comer en uno de nuestros restaurantes o tomar un pastel en el Campoamor, ¡no os digo nada!», señaló.

Por último, Hernanz instó a todos los presentes a «cuidar» del Descenso, «pues es un evento que coloca a Arriondas en el mapa internacional» y, por supuesto, les animó a disfrutar de los festejos de La Peruyal.

Tras el pregón, la jornada festiva, que había comenzado por la tarde con pasacalles, la tradicional ofrenda floral ante el monumento en honor a los fundadores de la fiesta y el homenaje a Dionisio de la Huerta, finalizó con una verbena amenizada por Suavecito y Brujas.

Fotos

Vídeos