«No hicimos un proyecto con defectos a posta ni despilfarramos 72.000 euros»

«No hicimos un proyecto con defectos a posta ni despilfarramos 72.000 euros»

El consejero de Educación tacha la acusación del alcalde de Cangas sobre el instituto de «mezquindad» y no descarta recurrir la denegación de la licencia

GLORIA POMARADA COVADONGA.

Ni la Consejería de Educación ni el Ayuntamiento de Cangas de Onís esconden ya la hostilidad mutua desatada a raíz de la ubicación del nuevo edificio en el IES Rey Pelayo. De «mezquindad», «irresponsables» y «lamentables» tachó ayer el consejero de Educación, Genaro Alonso, las imputaciones hechas por el alcalde de Cangas de Onís en relación al proyecto del instituto Rey Pelayo. José Manuel González Castro había afirmado esta misma semana que la consejería habría redactado el proyecto de construcción del nuevo edificio «de forma que no cumpliese los requisitos necesarios para obtener la pertinente licencia de obras y así echar la culpa de todo al Consistorio». La sospecha del regidor cangués se fundamenta en motivos económicos, ya que defiende que el Gobierno regional «no tiene la consignación presupuestaria necesaria para iniciar los trabajos», escollo que, insiste, el Principado habría convertido en una «estrategia política» para responsabilizar al Gobierno cangués de la parálisis. La respuesta de Alonso a estas acusaciones es tajante: «Ninguna administración pública hace un proyecto a propósito con defectos ni nadie despilfarra los 72.000 euros que nos había costado el proyecto».

El titular de Educación, que ayer coincidió con González Castro en la presentación de la restauración pictórica de Covadonga, fue más allá y tildó de «absoluta irresponsabilidad» la actitud del regidor. «Decir lo que ha dicho el alcalde me parece una mezquindad sin sentido y absolutamente falta de consistencia y verdad», afirmó Alonso.

Esa «falta de consistencia» en las acusaciones se demuestra, según el consejero, con los «1,3 millones de euros que teníamos presupuestados, prueba de nuestra intención de construir». Dicha cantidad, la mayor consignada a obras en todo el Oriente para 2018, quedó en el aire al no aprobar la Junta los presupuestos regionales el pasado diciembre. «Nadie puede pensar que una consejería haga a posta un proyecto mal en el mes de mayo, cuando se pidió la licencia de obras, pensando que en diciembre de ese mismo año no íbamos a tener presupuestos», defendió Alonso. Pese al contratiempo en las cuentas regionales, Educación defiende que sus intenciones de construir un nuevo edificio en el instituto cangués siguen intactas. «Aun no habiendo presupuestos, sigue siendo una prioridad», indicó Alonso.

A la cuestión económica se suman, además, los escollos urbanísticos. El Ayuntamiento sostiene que la consejería era conocedora de que el proyecto no respetaba diversos artículos del Plan General de Ordenación Urbana (PGO), motivo por el cual se decantan hacia la denegación de la licencia de obras.

De formalizarse el anuncio hecho por el regidor González Castro el pasado miércoles, Genaro Alonso avanzó ayer que su departamento no descarta «presentar algún tipo de recurso» una vez estudiados los motivos de la negativa. «Tenemos que ver las razones de la denegación de esa licencia, porque no puede ser un acto arbitrario y caprichoso. Una cosa es que haya un reparo y se pueda corregir, usted responda a esa licencia y no nos diga donde tenemos que construir», instó el consejero al alcalde.

«El AMPA no sabe qué habla»

Educación y Ayuntamiento no son los únicos contendientes en la guerra abierta por el instituto. La Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), que rechaza al igual que el Consistorio la ubicación propuesta por el Principado, señalaba en una reunión informativa celebrada el jueves la posibilidad de modificar el proyecto existente para evitar la vuelta a la casilla de salida. «El AMPA, con todos mis respetos, no sabe de lo que habla; un proyecto hecho para un espacio y con una reorganización prevista no puede trasladarse como un cajón a otra parte. De entrada, lo que está previsto en el proyecto no tiene cabida en la parte junto al río -terreno propuesto por Ayuntamiento y AMPA- se necesitaría otro proyecto nuevo, que supondría un despilfarro de 72.000 euros y el tiempo de licitación y adjudicación, de en torno a ocho meses», destacó el consejero.

Para Genaro Alonso «no está bien que las AMPAS pretendan dirigir los centros y mucho menos construirlos; el centro es nuestro, nosotros lo pagamos y lo construimos». El titular de Educación recordó, además, que en la fase de elaboración del proyecto su departamento «tuvo en cuenta todas las aportaciones» de la comunidad educativa.

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