Hosteleros y pescadores se oponen a la pesca sin muerte del salmón y piden legalizar la venta

Pesca del salmón en el río Sella. /  NEL ACEBAL
Pesca del salmón en el río Sella. / NEL ACEBAL

Instan a intensificar las repoblaciones y mejorar las riberas de los ríos como solución a la escasez de población de esta especie

LAURA CASTRO ARRIONDAS.

Totalmente en contra. Así es como se posicionan pescadores y hosteleros ante la propuesta de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies de prohibir la pesca con muerte de salmones en todos los ríos de la región. Aseguran que no es la solución para frenar la pérdida de ejemplares de esta especie, pues están convencidos de que esta modalidad también causaría numerosas bajas.

«Los salmones luchan durante varios minutos por liberarse, a veces es más de treinta minutos. Tras una lucha así, aunque les sueltes, lo más probable es que acaben muriendo igual por el estrés al que están sometidos», especificó Onofre Bárcena, de la Sociedad de Pescadores Cares-Deva. Alguna vez que se le han terminado escapando, incide, los ha visto bajar el río dando tumbos, completamente agotados y casi sin vida. «Para hacer algo así, mejor establecer una veda», concluyó.

No obstante, Bárcena es más partidario de que se tomen otras medidas para recuperar las poblaciones de salmón en los ríos. Su primera propuesta pasa por intensificar las repoblaciones y la segunda por mejorar el entorno donde habitan. «Hay que llevar a cabo limpiezas profundas en las riberas. Debemos preocuparnos por el hábitat de los salmones y si queremos que haya poblaciones estables, habrá que mejorar la calidad de los ríos», concretó.

Tampoco los hosteleros están a favor de la iniciativa de los conservacionistas. «Una vez que pican, es raro que no acaben muriendo», incidió José Antonio Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur). Manifestó, por otro lado, que los hosteleros son conscientes de que la normativa actual no permite la comercialización de las capturas en los ríos asturianos, pero es una práctica que «existe y seguirá existiendo».

Según los ecologistas, entre un 50 y un 80% de los ejemplares acaban en los restaurantes y es por eso que asociaciones como Incatur llevan varios años reclamando que se legalice su venta. «Está claro que ahora mismo no genera ningún beneficio para las arcas públicas y hay un descontrol mucho mayor. Lo mejor sería legalizar su venta, llevando a cabo subastas en las cofradías de pescadores. De esta manera estaría todo más controlado y regularizado», abogó Sánchez.

Otros depredadores

José Manuel Mori 'El Marqués', uno de los pescadores más habituales del Sella, considera que la pesca es el menor de los problemas de los salmones. «Los ecologistas solo saben prohibir, pero no lo hacen donde deben. Se pescan miles de salmones en alta mar de manera ilegal, mueren otros tantos en ríos y desembocaduras a diario por la presencia de especies no autóctonas como los cormoranes que encima no nos dejan controlar», aseguró Mori.

Recordó, asimismo, que hace muchos años que se limitó la pesca de salmones en los ríos a tres o cuatro por persona. «Antes pescábamos hasta cuarenta. ¿De qué ha servido la limitación, si cada vez hay menos? ¿Será que entonces este no era el problema principal?», se preguntó. Mori, que a parte de tener una profunda pasión por la pesca es propietario de un negocio hostelero, abogó, al igual que sus colegas, por comercializar los ejemplares que se pescan en los ríos asturianos e incidió, asimismo, en que «la pesca sin muerte en el caso del salmón no existe».

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