Los hoteleros riosellanos temen que el mal tiempo del verano les reste reservas en 2018

El número de usuarios en la playa de Santa Marina descendió casi a la mitad entre junio y septiembre debido a las inclemencias meteorológicas

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Las inclemencias meteorológicas del último verano, las mismas que rebajaron prácticamente a la mitad el nivel de ocupación en las playas riosellanas durante la última temporada de baños, podrían arrastrar consecuencias negativas para la próxima campaña estival. El temor fue manifestado por algunos empresarios, propietarios de establecimientos hoteleros en la playa de Santa Marina. «El verano fue tan malo, climatológicamente hablando, que no sabemos si esto nos va a pasar factura para el año que viene», aseguró Luis Pablo González, conocedor de la importancia que tiene el tiempo para la mayor parte de los turistas que se hospedan en la playa de Ribadesella.

El mejor ejemplo para argumentar su teoría lo ha encontrado en el considerable aumento de reservas para el presente puente festivo del Pilar, para el que se están anunciando temperaturas de auténtico verano. «Gracias al buen tiempo las reservas aumentan y las cancelaciones desaparecen. Nadie está anulando. Es más, la gente sigue llamando, pero como lo hacen a última hora, se encuentra sin habitación», explicó. Se promete un puente «fenomenal». Todos los hoteles de la playa esperan el lleno absoluto. El puente arrancaba este miércoles con una ocupación en torno al 80% y con un objetivo claro, alcanzar el cien por cien durante el jueves, viernes y sábado. A partir del domingo tocará cerrar y poner punto final a la temporada. Un descanso que la mayor parte de estos negocios dedicarán a la mejora de sus instalaciones para mantener la calidad del servicio.

Zona rural

Quienes seguirán abiertos hasta fin de año son la mayor parte de los alojamientos rurales del municipio. Estos esperan un puente del Pilar «excelente», con una ocupación superior al 90%, que se sumará al fantástico verano que acaban de completar. «No ha sido el mejor verano de la historia, los hubo mejores, pero fue un verano muy bueno desde la segunda quincena de junio, con un mes de julio buenísimo y una primera quincena de septiembre formidable», aseguró Sabino Martínez, presidente de la Asociación Riosellana de Turismo Rural (Aritur).

Para Luis Pablo González, el calificativo de «excelencia» solo se lo ha merecido la primavera ya que el verano fue «tan bueno como siempre, tal y como nos tiene acostumbrados en los últimos años». Pero donde en verdad ha encontrado la diferencia fue en los períodos previos y posteriores a la temporada alta estival, «gracias al empuje del Camino de Santiago, que sigue de moda», apuntó.

Este empresario ya está pensando en la temporada turística de 2018, que arrancará en el mes de marzo, debido al adelanto de la Semana Santa. También cree que ese adelanto en el calendario «nunca es bueno, porque nos vamos a encontrar con un mes de abril que aún no sabemos cómo se afrontará». Sin embargo, los alojamientos rurales esperan aprovechar otro puente antes de fin de año. «En noviembre creo que no habrá puente porque el día de Todos los Santos cae de miércoles, pero siempre tenemos el puente de diciembre que, aunque dependen de muchos factores, siempre nos deja algo positivo», añadió Martínez.

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