Indignación por nuevos ataques del lobo en la localidad pongueta de San Ignacio

La cabra atacada por el lobo. / E. C.
La cabra atacada por el lobo. / E. C.

El joven ganadero José Ángel Moriñigo halló a una de sus cabras muerta y devorada y además le faltan otras dos

R. O. BELEÑO.

«Estamos desesperados, esto es insostenible». Quien así se expresaba ayer por la mañana era el joven ganadero pongueto José Ángel Moriñigo. Cuando fue a primera hora a comprobar cómo estaban sus cabras en la localidad de San Ignacio se topó con una desagradable estampa: una de ellas estaba muerta, completamente devorada, y otras dos no aparecían por ningún lado. No es la primera vez que este profesional del campo sufre los ataques del lobo en su propia cabaña. «El pasado verano me comió tres jatos y dos potros, esto es un no parar, lamentaba ayer.

La situación se complica, además, por que al haber dos animales desaparecidos resulta difícil recibir la indemnización correspondiente. «Aún así, al tener subvención tengo que reponer todas las cabezas que voy perdiendo», explicó. Ponga y Amieva están resultando especialmente afectados en los últimos meses por los ataques de los cánidos y los ganaderos de este último concejo llegaron a concentrarse en el Consistorio para reclamar soluciones.

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