Indignación en el sector cárnico por el cierre «sin previo aviso» del matadero

Ganaderos y carniceros instan a la Mancomunidad a buscar soluciones, entre ellas recuperar el proyecto de gestión conjunta del macelo

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

La sorpresa y la indignación se sucedían ayer entre ganaderos y carniceros en el primer día sin matadero en la comarca oriental. La constatación de lo definitivo del cierre se producía poco antes de las siete de la mañana, cuando cinco de los siete empleados del macelo acudían a su puesto de trabajo. Puertas cerradas con candado y un guarda de seguridad impedían el acceso al recinto. «Los viernes mato para primeros de semana, ¿qué hago hoy?», se preguntaba Isaac Martínez, de la carnicería Servando de Cangas de Onís. «Es una gamberrada, si quieren echar a ese señor, que lo echen, pero a nosotros no nos pueden dejar sin servicio», añadía, en referencia al hasta ahora gerente del macelo y a la Mancomunidad del Oriente, que procedió al desalojo para dar cumplimiento a un auto judicial.

Los ganaderos de la Junta de Pastos de Cangas de Onís, reunidos ayer para abordar la nueva situación, manifestaban una postura común; «queremos el servicio que había antes». José Antonio García, regidor de la entidad ganadera, cifró el sobrecoste del desplazamiento hasta los macelos de Gijón o Mieres en «70 ó 80 euros» por res, mientras que en Margolles suponía «unos 20 euros».

Cantidades similares estiman en las carnicerías. «Van a ser entre 50 y 100 euros más por sacrificio, es un problema grande para la zona», señaló Federico Inguanzo, con establecimiento en Nueva de Llanes y ganadería propia. Otros empresarios del sector, como Roberto Aramburu, celebraban el cierre definitivo tras el intento fallido de 2015. «Se tenía que haber producido hace años, no estaba en condiciones», indicó el propietario de las carnicerías Aramburu, en Llanes y Ribadesella, que acude desde hace seis años al macelo gijonés. «Sale más barato en Gijón porque aquí los precios no se ajustaban a la realidad del mercado», agregó.

El macelo permanece vigilado las 24 horas por tres vigilantes de seguridad

«Un as en la manga»

La gestión de Mafrimargo-5 S.L en estos trece años, primero como Frigoríficos del Nalón S.L, era uno de los aspectos que el sector mantenía en el punto de mira. «Desde hace cinco o seis años lucho por que se haga una gestión conjunta» por parte del sector cárnico, indicó Benedicto Rojo, de la Junta de Pastos de Onís. En ese sentido, recordaron en la industria, se dio algún paso hace una década, durante la etapa de Alejandro Reimóndez al frente de la Mancomunidad. «La intención era cambiar al gestor y recuperar el matadero para crear un polígono agroalimentario, donde se pudiera hacer la transformación y contar con una plataforma logística», explicó sobre el proyecto Aramburu. «Deberíamos ver si se puede retomar», defendió Rojo.

En su búsqueda de soluciones, la industria cárnica apela también a la administración. «Espero que la Mancomunidad tenga algún as en la manga», confió Inguanzo. «El cierre se veía venir, pero tenía que haberse puesto manos a la obra. No hay voluntad política para mantener la instalación», lamentó Francisco Blanco, de la Junta de Pastos de Parres. El macelo permanece vigilado las 24 horas por tres guardias de una empresa de seguridad contratada por la propia Mancomunidad.

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