Infiesto, capital de la avellana

Cinco toneladas de avellana se vendieron ayer en Infiesto en el festival dedicado a este fruto. / NEL ACEBAL

Los cosecheros venden 5 toneladas de este fruto seco en el festival de Piloña | Participaron 84 cultivadores que acordaron un precio de 6 euros el kilo para su venta al público

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Hubo avellanas para todos. Los más de seis mil kilogramos que los cosecheros pusieron a la venta en Infiesto cubrieron la demanda de miles de asistentes a esta nueva edición del festival. El fantasma de la escasez, que el pasado año hizo que los poco más de mil kilogramos a la venta se agotasen en minutos, pasó de largo en esta ocasión por el recinto de la plaza del Ganado de la villa.

A partir de las diez de la mañana las mesas de venta ya exponían los frutos, mientras el público comenzaba a llegar a Infiesto. En total se incribieron en esta edición 84 cultivadores, una cifra que duplicaba la de 2016.

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Poco a poco y con fluidez, el preciado fruto fue abandonando estos puestos en manos de los compradores. Seis euros el kilogramo fue el precio que los productores determinaron en las jornadas previas, manteniendo el del pasado año. Los datos de venta apuntan a que finalmente se vendieron entorno a cinco toneladas de avellana.

En las mesas del recinto ferial también se expusieron numerosas piezas de artesanía de todo tipo. Es una de las características del certamen y son muchas las personas que acuden a la cita para vender sus creaciones. Arquitecturas tradicionales en miniatura, objetos en madera, bisutería, tejas decoradas o cuero, fueron algunos de los productos que se expusieron.

Pasadas las once de la mañana comenzaron a llegar las autoridades al recinto. La cita contó con la presencia del director general de Desarrollo Rural y Agroalimentación, Jesús Casas, acompañado por el alcalde de Piloña, Iván Allende y distintos miembros de la Corporación. Al evento se acercaron igualmente los diputados del Partido Popular, Luis Venta y Marifé Gómez, y de Podemos, Emilio León y Paula Valero.

Como suele ocurrir en esta cita, sobre la mesa se pusieron algunos apuntes sobre la forma de solucionar el declive del campo y las zonas rurales, que están provocando la desaparición de cultivos como la avellana.

En este sentido, el diputado popular, Luis Venta, recordó la necesidad de apostar por mejorar los servicios en las zonas rurales asturianas, haciendo hincapié en uno de los problemas por los que atraviesa en estos momentos el concejo de Piloña donde no funciona aún la escuela de 0 a 3 años. Según señaló, implantar estas escuelas, «y además apostar por su gratuidad es fundamental, y esa fue una propuesta que el PP ha realizado recientemente, viendo como la izquierda, socialistas, comunistas y Podemos, se opuso, algo que va en contra de ese apoyo al medio rural», confirmando de esta forma, «que la izquierda se llena la boca con estos temas pero luego no lo pone en práctica». Sería una forma, añadió, «de luchar contra ese problema demográfico que afecta al campo asturiano».

El portavoz parlamentario de Podemos, Emilio León, advirtió de que el sector agroalimentario asturiano «requiere el apoyo que se está dando a otros sectores, donde no está justificado el despilfarro que se está dando; es una vergüenza que se esté malgastando el dinero y aumentando los controles cuando hablamos de producción agroalimentaria y sin embargo, otras industrias están recibiendo subvenciones sin que a cambio se justifiquen los resultados». Los servicios en la zona rural también son fundamentales, añadió, «porque la cohesión de un país se mide por las escuelas, centros de salud y servicios básicos y porque todo el mundo se sienta perteneciente a una comunidad».

El director de Agroganadería, por su parte, rechazó el protagonismo de las administraciones y grupos políticos en un día como el del festival, «porque el protagonismo hoy tiene que ser el vuestro, el del pueblo asturiano, porque somos gente que quiere vivir en paz y quiere progresar, por eso os quiero dar las gracias por ser como sois, por tener ese espíritu de gente de pueblo, y solidario». Destacó que el pueblo asturiano debe valorar «cómo somos capaces de, conservando lo que nos trajo hasta aquí, las tradiciones, la esencia y nuestros símbolos, mirar hacia el futuro y construir una sociedad que incorpore cosas nuevas», añadiendo que, en lo que respecta al cultivo de avellana, «no basta con estar un día al año diciendo que es maravilloso, desde la ciudadanía nos tenéis que poner las pilas a las administraciones».

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