Infiesto se preña de tradición

La calle El Quesu, en la capital piloñesa, repleta de puestos y visitantes.
La calle El Quesu, en la capital piloñesa, repleta de puestos y visitantes. / E. Carballeira

La capital piloñesa acogió este fin de semana su mercado de los usos de antaño

Enrique Carballeira
ENRIQUE CARBALLEIRAPiloña

La cita anual con las profesiones y usos de antaño vivió una nueva edición con el Mercáu Tradicional de L’Infiestu. El evento ha logrado hacerse un hueco en el verano del concejo piloñés. La apuesta de comerciantes y artesanos ha sido alta, este año, con la presencia de hasta 60 puestos, ofreciendo muy variados productos. Tanto objetos destinados a adornar nuestros cuerpos y hogares, como los que nos sirven para reponer fuerzas o darnos una alegría alimenticia se agolpaban en los diferentes estands repartidos entre la plaza de la Obra Pía, la del Ayuntamiento, la plaza Mayor y la calle El Quesu.

El evento, que en un inicio coincidía con el Descenso del Sella, se celebra ahora un fin de semana después, con la organización del Consistorio. Crece como entidad independiente y ofrece dos días de actividades en los que no faltan los bolos y la música.

El mercado abrió sus puestos en la mañana del sábado, jornada de cielo abierto y sol, lo que también provocó que las horas de mayor asistencia de público fueran las de la parte final de la tarde, puesto que vecinos y turistas apostaron por aprovechar la jornada para visitar el campo o la playa.

De todas formas, la presencia de potenciales clientes fue continua y un comerciante de antigüedades se mostraba satisfecho con los resultados de ventas obtenidos, «puesto que son productos tradicionales muy apropiados para aquellas personas que son de fuera y están pasando unos días en Asturias. Pueden llevarse un recuerdo con el que adornar su casa». Durante la mañana del sábado también se mostraron los telares de la Asociación Lizo, que por la tarde ofreció un taller en el mismo recinto.

En los estands se ofrecían todo tipo de productos relacionados con la cosmética y la bisutería. No faltaban libros y objetos realizados en barro o cuero. Licores, juguetes, ropa y bienes tallados en madera también formaron parte de este gran escaparate.

En el apartado alimenticio, los elaboradores tradicionales pusieron sobre la mesa bollos y empanadas preñaos con muy diferentes productos. Tampoco faltaron suculentos quesos y ricos embutidos. El postre tampoco representó ningún problema en el mercáu: tartas, pastas, pastelitos, rosquillas y casadielles, entre otras delicias con sello asturiano, se pudieron probar y adquirir escogiendo entre una amplia oferta.

El cierre musical nocturno del sábado estuvo a cargo del dúo piloñés formado por Íñigo y Aladro, dos nombres conocidos en el panorama musical que ahora han decidido unir instrumentos y voces. La actuación fue muy apreciada y aplaudida por los presentes en la plaza del Ayuntamiento. Ayer domingo la música volvió a tomar protagonismo con la actuación de la bandina popular Los Gascones, a mediodía.

Otra de las actividades que se ha colocado rápidamente entre las más apreciadas por los asistentes es la degustación gratuita de bollos preñaos que ofrece el Ayuntamiento.

Apuesta por los bolos

El deporte tradicional de los bolos también se ha hecho con un hueco en la celebración del mercáu de Infiesto en estas últimas cuatro ediciones. La Peña Belonciu, con el apoyo del Consistorio, organizó durante esta semana un campeonato de bolos en la calle, aprovechando la instalación de una bolera portátil en la plaza del Ayuntamiento. De esta forma, se logró combinar perfectamente la artesanía y la cultura asturianas con uno de los deportes más practicados y con más afición. Las partidas eliminatorias contaron con una buena presencia de público, al igual que la gran final, celebrada en la mañana de ayer y en la que resultó ganador Bernardo Menéndez, seguido de Sergio Hevia.

Por la tarde se celebró una exhibición, en las categorías infantil y juvenil, de jugadores pertenecientes a la peña Infiesto.

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