Los inofensivos 'astados' de Infiesto hacen correr a los mozos

Un toro persigue a los mozos por la calle El Quesu de Infiesto.
Un toro persigue a los mozos por la calle El Quesu de Infiesto. / E. C.

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Con mucho humor y poco riesgo, dieron comienzo en Infiesto los encierros del San Fermín de Infiesto, que se organizan desde hace cinco años. Este primer encierro contó con la presentación de los dos bravos toros que durante toda esta semana protagonizarán las carreras, entre la calle El Quesu y la Plaza Mayor. Los dos astados han sido bautizados como «Furacu» y «Revilla», y se caracterizan por una extrema bondad, que favorece minutos de disfrute y risas entre pequeños y grandes. Son los chavales los que más agradecen las carreras y no dudan en blandir sus periódicos enrollados para cumplir con la tradición sanferminera.

La carrera se saldó sin incidentes y todos los participantes pudieron seguir disfrutando de la celebración, con unas copas y un animado baile. La popular calle se encontraba repleta de gente dispuesta a disfrutar de aquellos minutos de parodia, que sirven para animar las noches de cada verano en la villa de Infiesto. La cita cuenta cada vez con más apoyo popular y son ya muchos los visitantes que se encuentran de vacaciones, que no se quieren perder estos encierros.

Hasta el viernes 14 continuarán las celebraciones, a la misma hora. Todos aquellos que se encuentren por la zona tienen la oportunidad de disfrutar de un San Fermín diferente, pero muy divertido. Para participar no es necesario inscribirse y todo el mundo puede correr delante de los toros. La organización ha hecho público un reglamento que no resulta difícil de cumplir. Estipula que los corredores no pueden haber consumido bebidas alcohólicas y se establecen varios avisos dependiendo del lanzamiento de cohetes. Además, se advierte de la imposibilidad de completar todo el recorrido de una vez, por la presencia de otros corredores y por la velocidad de los toros, «y si te caes, no te levantes del suelo, obedece a los pastores y dobladores y no toques a los toros».

Este reglamento, cargado de humor e ironía, también ofrece un consejo importante: «en la cuesta de la Obra Pía, la carrera es muy rápida, en Mercaderes, Estafeta y Telefónica, arriesgada, y en el Callejón de bajada al ríu y Freshcachón, más contenida y despejada. La vuelta es tan espectacular como peligrosa».

Parece que la celebración ha llegado para quedarse en Infiesto.

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