Intentan robar 32 kilos de Gamonéu al joven elaborador José Luis Alonso en Gumartini

José Luis Alonso, en el Certamen del Queso de Cangas. / N. ACEBAL
José Luis Alonso, en el Certamen del Queso de Cangas. / N. ACEBAL

Los cacos golpearon repetidas veces el candado que cierra la cueva, pero no lograron romperlo. Se hubieran llevado quesos por valor de 1.200 euros

LUCÍA RAMOS CANGAS DE ONÍS.

«Tenemos que hacer frente a los ataques del lobo, a las trabas que nos ponen desde las administraciones y ahora, también, a los ladrones. Es lo que nos faltaba». Quien así se expresaba ayer era el joven elaborador de Gamonéu del Puertu José Luis Alonso, tras descubrir como una o varias personas habían intentado forzar el candado que asegura el cierre de la cueva donde madura sus queso en la Vega de Gumartini, en Cangas de Onís. «Subí en torno al mediodía a recoger ocho quesos que me habían encargado para Navidad cuando me llevé el susto», relataba el productor más joven de este manjar de los Picos de Europa a EL COMERCIO.

Por fortuna, la parte por donde se abre el candado había quedado colocada cerca de la pared de la cueva, con lo que los cacos no lograron alcanzarla y romperla pese a que golpearon repetidas veces el cierre, según se puede deducir del estado en que éste quedó. «Tenía en total 32 kilos de queso, que hubiesen supuesto una pérdida de más de 1.200 euros. Con eso puedo comprar un camión de hierba o pienso para mis animales, me hubieran fastidiado pero bien», manifestaba el pastor cangués, quien ya se llevó los ocho quesos a casa.

Pese a que se afanó en buscarlas, el joven no encontró ni rastro de rodadas en el camino que lleva a la cueva, aunque sí pudo ver «varias huellas de botas de montaña, no de los chanclos que utilizamos nosotros habitualmente», en el entorno de la caverna. No sabe, tampoco, cuándo pudo tener lugar el intento de robo, pues al tener a los animales en pastos cercanos al pueblo o en la cuadra, ya no sube al puerto con tanta asiduidad como por el verano y la última vez que estuvo en la cueva fue la semana pasada.

«Si me llegan a entrar en agosto, por ejemplo, me hunden el año», lamentaba ayer, mientras aseveraba que ya está buscando una nueva ubicación para repartir sus quesos en varias cuevas de cara al año que viene. «También voy a reforzar los cierres», anunció, y se mostró indignado con lo sucedido. «Quien haya hecho esto es un jeta. Una persona que no quiere trabajar, pues alguien que conozca este mundo sabe lo mucho que nos cuesta sacar adelante cada queso. La gente debe pensar que los pastores y los elaboradores de Gamonéu del Puertu somos ricos, pero nada más lejos de la realidad», apostilló el joven cangués.

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