9,6 kilómetros y cinco túneles en la idea inicial del tren cremallera a los Lagos

Una vaca en las inmediaciones del lago Enol, por donde transitan miles de vehículos cada año. / NEL ACEBAL

La iniciativa desarrollada a finales de los 90 y que la Junta ha aprobado volver a estudiar preveía estas estructuras para reducir su impacto

TERRY BASTERRA COVADONGA.

Hace apenas dos semanas la Junta General de Principado aprobaba que el Ejecutivo asturiano estudiase la posible creación de un tren cremallera que sirviese como principal acceso a los Lagos de Covadonga. La iniciativa, presentada por el PP, tiene un doble objetivo: por un lado regular el acceso de personas durante todo el año al que es el espacio más visitado de los Picos de Europa y, por otro, evitar los atascos y la contaminación que supone el tránsito de decenas de miles de vehículos cada año por el espacio protegido.

La iniciativa no es nueva. Ya hubo una similar hace casi 20 años, cuando el Gobierno del Principado estaba ocupado por el PP y presidido por Sergio Marqués. Había una intención real de acometer la actuación y, aunque no se llegó a elaborar un proyecto técnico definitivo, sí que se realizaron distintos borradores y estudios de viabilidad de esta obra, tanto a nivel técnico como ambiental.

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En estos documentos, a los que ha tenido acceso EL COMERCIO, se analizan varias posibilidades para proteger de la polución que arrojan los vehículos un espacio con la máxima protección ambiental del país, como son los Picos de Europa, y en concreto los Lagos, el que es el enclave más visitado de este paraje. De hecho en 2016 de las 2.087.500 las personas que accedieron al Parque Nacional, 830.791 fueron a disfrutar del entorno del Enol y el Ercina. Fuente De fue el siguiente espacio más frecuentado con 733.586 visitantes durante todo el pasado año.

Aquellos estudios incidían en la importancia de evitar la Vega de Comeya

En estos estudios se analiza la situación de la carretera de acceso a los Lagos y las posibles alternativas a la misma, entre las que destaca la construcción de un tren cremallera, que es por la que se decantan los estudios al considerar que atajaría «la mayor parte de los problemas actuales». Conllevaría el cierre de la calzada al tráfico particular -seguiría abierta para propietarios, ganaderos, trabajadores y emergencias-, lo que, según los estudios, supondría «una clara mejoría en la percepción general del espacio para una mayoría de los visitantes, haciéndolo más acorde a lo esperable y deseable en un Parque Nacional».

¿Y cómo era aquel tren que valoró construir el Principado a finales de los 90 y que ahora va a volver a estudiar? Aquella infraestructura tenía su punto de salida en la localidad canguesa de Llerices y la llegada en las inmediaciones del actual aparcamiento de Buferrera y el centro de interpretación Pedro Pidal, ya en los Lagos.

Su recorrido previsto era de 9,6 kilómetros y discurría por terrenos del concejo de Cangas de Onís. Incluía la construcción de cinco túneles en otros tantos puntos para salvar diferentes dificultades orográficas (torcas y crestas), pero también para reducir en algunos puntos el impacto visual que pudiera tener esta infraestructura. Del total del recorrido previsto a finales de los noventa, 3,4 kilómetros discurrirían de forma soterrada que son los que lindan o discurren ya dentro del Parque. Además se preveía en el vial tres pequeños viaductos.

El punto medioambientalmente más delicado, y que querían salvar el trazado previsto en su día para este transporte, es el de la Vega de Comeya. Los impulsores de aquella iniciativa sabían de la riqueza de este espacio y de la importancia de su preservación, por eso incidieron en la necesidad de evitarlo, aunque el recorrido pasase cerca, para no afectar a su flora y fauna.

También apostaron porque la mayor parte del recorrido del tren cremallera discurriese por fuera del espacio protegido y solo se entrase dentro lo estrictamente necesario. La llegada al entorno de los Lagos sería de forma subterránea ya que en esta zona estaría prevista uno de los cinco túneles contemplados en aquellos estudios iniciales.

Aquellos estudios preveían dos estaciones, una de salida en Llerices y otra de llegada. Se preveía acondicionar el entorno de la primera para permitir el estacionamiento de los vehículos de la gente que fuese a utilizar el tren a los Lagos. De retomarse finalmente esta iniciativa por el Principado es posible que una parte importante de aquellos estudios se tengan en cuenta en caso de que se elabore un proyecto definitivo.

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