Letizia Ortiz, una riosellana más

Ramón Canal y Letizia Ortiz descubren la placa conmemorativa ante la mirada de Vicente Álvarez Areces y Felipe de Borbón, el 5 de diciembre de 2007 en Ribadesella. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Ramón Canal y Letizia Ortiz descubren la placa conmemorativa ante la mirada de Vicente Álvarez Areces y Felipe de Borbón, el 5 de diciembre de 2007 en Ribadesella. / JOAQUÍN PAÑEDA

La monarca pasó los veranos de su infancia en el municipio, primero en la villa y posteriormente en la localidad de Sardéu

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Solo han pasado diez años y parece que ha transcurrido una eternidad. El 5 de diciembre de 2007 fue un día histórico en la villa y concejo de Ribadesella. Ese fue el día elegido por la Casa Real Española para que los riosellanos le entregaran el título de Hija Adoptiva a la entonces Princesa Letizia. Aquella fue una jornada memorable para los miles de ciudadanos que se concentraron en sus calles para recibir a los Príncipes de Asturias. La villa no escatimó en detalles y se engalanó para la ocasión.

Al frente de los preparativos se había situado el alcalde de entonces, el socialista Ramón Canal, a quien le correspondió dar continuidad a un nombramiento honorífico que había iniciado su antecesor en el cargo, el conservador José Miranda. Como el acto se demoró en el tiempo y hubo unas elecciones de por medio, al final fue a Canal a quien le correspondió hacer entrega del pergamino oficial confeccionado por las monjas del monasterio de San Pelayo de Oviedo.

Diez años después, el propio Ramón Canal recuerda la «incertidumbre» con la que vivió aquellos momentos, sobre todo en las semanas previas y ante la posibilidad de que la Casa Real no aceptase el nombramiento. Una vez confirmado, llegó «la complejidad de organizar un acto de estas características, con todo lo que significa de supervisión y protocolo». Al final, el premio gordo. Una repercusión mediática incalculable e «impagable para un municipio como el nuestro», indica.

Canal reconoce que una de las cosas que más le sorprendió de aquella histórica jornada fue el amplio seguimiento de la ciudadanía, «porque Ribadesella estaba desbordada de gente». Miles de personas que abarrotaron las calles por las que transitaron los que hoy son Reyes de España. También recordó su temor a «meter la pata, trabarte o cometer un error ante tanta expectación generada por televisiones y medios de comunicación».

Uno de los momentos más entrañables, al margen del acto institucional celebrado en la Casa de Cultura, fue la degustación de platos y productos típicos asturianos que se sirvió para seiscientas personas en el polideportivo municipal. «Incluso creo que se habían sorteado algunas de las invitaciones entre los vecinos del concejo», rememora Canal. Pero la imagen de esa fecha histórica se inmortalizó en el paseo del muelle, tras el descubrimiento del monolito al que también le daba nombre Letizia Ortiz. Los Príncipes de Asturias se fotografiaron rodeados de los niños y niñas que formaban parte de la Danza de Arcos, grupo folclórico local con raíces marineras. Aquellos infantes cortesanos son hoy jóvenes de provecho o universitarios en busca de un futuro mejor.

Natural de Oviedo, municipio del que es Hija Predilecta, doña Letizia pasó los veranos de su infancia en el concejo de Ribadesella. Primero en la villa y más tarde en la casa que sus abuelos paternos habían adquirido en la aldea de Sardéu. De su abuela, la veterana locutora Menchu Álvarez del Valle, heredó su pasión por el periodismo. Fue en esa segunda etapa de su vida, en el año 1999, cuando pregonó las fiestas de verano de Ribadesella, invitada por el alcalde, José Miranda. El inicio de su relación con el príncipe Felipe y su posterior matrimonio sirvieron para colocar a Sardéu en el mapa y divulgar aún más la excelencia turística de Ribadesella.

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