El Llanes «desolado» de Carlos V

Mari Cruz Morales Saro, en los prolegómenos de la conferencia que ayer pronunció en Llanes.
Mari Cruz Morales Saro, en los prolegómenos de la conferencia que ayer pronunció en Llanes. / N. A.

La localidad había sido arrasada por un incendio y solo quedaban en pie la iglesia, la torre, tres casas y parte de la muralla Mari Cruz Morales detalló ayer la llegada del monarca a la villa hace ahora 500 años

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

A falta de 19 días para que se cumplan 500 años de la llegada a Llanes del que sería futuro rey Carlos V, Mari Cruz Morales Saro, catedrática de Historia del Arte, ofrecía ayer en el abarrotado salón principal de la Casa de la Cultura de Llanes una conferencia bajo el título de 'El emperador Carlos V y el Llanes de su tiempo'. La conferenciante narró con puntillosidad las circunstancias del viaje real, desde Gante hasta Valladolid, y detalló cómo sería la villa de Llanes que encontró el futuro emperador.

Tras comentar que Carlos V había expresado al final de su vida que su existencia había sido «un largo viaje», recordó que, efectivamente, el monarca había realizado «40 viajes por tierra y 21 travesías marítimas». La llegada a Villaviciosa, en la noche del 19 de septiembre de 1517, ocurrió «sin previsión de que eso pudiera suceder». La idea inicial pasaba por tocar tierra «en Laredo o Santander». De las 5.000 personas que formaban el séquito del príncipe Carlos, solo 300 desembarcaron en Villaviciosa. Habían partido de Flessinga, un gran puerto comercial holandés, y llegaban a «unas costas desiertas, con puertos basados en los estuarios naturales».

Además de narrar las «peripecias de un viaje accidentado», Mari Cruz Morales también se detuvo en analizar el vestuario de la época, las dificultades de los desplazamientos por tierra y las monedas que circulaban en el momento, como «el escudo de a dos», con la imagen de Carlos y la reina Juana en cada una de las caras. Y explicó que Laurent Vital, el que pasa por ser el más autorizado cronista de aquel viaje, no era un intelectual, sino que su ocupación era la de «encargado del guardarropía del rey, alguien que siempre tenía que estar al lado del monarca».

Tras haber pasado por Villaviciosa, Colunga y Ribadesella, «en Llanes ya estaban avisados» de la llegada de tan ilustre personaje y una comitiva salió a recibirle en la parte exterior de las murallas. La villa que se encontró Carlos V ya contaba «con tres siglos de existencia, pero el panorama en 1517 era desolador», como consecuencia del incendio sufrido en la villa ocho años antes. Lo que más impresionó a los visitantes fue «la escasa población y los tocados de las mujeres».

La villa en 1517

Como consecuencia del incendio que había arrasado la villa en 1509, el Llanes que contempló Carlos V solo mantenía en pie «la iglesia, la torre, tres o cuatro casas y la muralla». La mayoría de los vecinos estaban empezando a poblar los barrios de extramuros: «El Cuetu, Cimadevilla y las zonas próximas a la Puerta de la Villa». Los documentos oficiales que informan sobre el voraz incendio, «que sirvió para dividir la historia urbanística de Llanes en dos épocas bien diferenciadas», explican que se quemó «la cárcel, la aduana, el Consistorio, el Juzgado y parte de la muralla». Antes del fuego, la localidad contaba con «800 habitantes y 150 casas».

El príncipe Carlos entró en Llanes en la tarde del sábado 27 de septiembre. Al día siguiente acudió a misa en la iglesia y por la tarde asistió a las vísperas. A continuación, los vecinos le ofrecieron una corrida de toros, «un espectáculo taurino que consistía en lancear a los toros para cortarles las patas antes de morir».

Finalizó Morales Saro recordando a la reina Juana, «la gran perjudicada y manipulada, a la que arrebataron sus derechos».

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