Llanes enmudece con la Virgen de la Guía

La Virgen de la Guía es trasladada en procesión nocturna desde su ermita hasta la basílica.
La Virgen de la Guía es trasladada en procesión nocturna desde su ermita hasta la basílica. / FOTOS: NEL ACEBAL

Miles de personas contemplaron con solemnidad la procesión nocturna que trasladó la imagen de su capilla hasta la basílica

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Los simpatizantes que la Virgen de la Guía tiene en la villa de Llanes y su concejo volvían a ofrecer ayer muestras de su poderío, devoción, respeto y sentimiento durante la procesión nocturna para trasladar la imagen desde la capilla hasta la basílica. Esos son los principales peldaños en su escala de valores. La jornada festiva había comenzado a las seis de la tarde con un concurrido pasacalles por las principales arterias de la villa, a cargo de la banda de música de Pola de Laviana y a los acordes de la melodía 'Los Nardos', el símbolo musical del bando. Una hora más tarde, los niños de la Danza de Arcos realizaban el último ensayo en el barrio del Cuetu.

Tras la última Novena, celebrada en la ermita, se ponía en marcha una multitudinaria procesión de la que fueron testigos miles de personas que al llegar la noche abarrotaban las calles por las que pasó la comitiva. La recibieron con un solmene silenció que se extendió por todo el centro de la villa. Abría el cortejo una voluminosa y pesada cruz de cristal coloreado, en manos del joven Carlos Fernández Buergo. Seguían los cinco misterios y los 19 faroles trasladados por niños. De enarbolar el estandarte de la Virgen, con una antigüedad de 107 años, se encargaba Juan Antonio Sotres Dueñas. A continuación se presentaban más de 200 mujeres tocadas con la clásica mantilla española. Son grandes devotas y alguna de ellas ya estaba guardando turno a primeras horas de la mañana para colocarse estratégicamente lo más cerca posible de las andas de la Virgen.

David Prada, presidente del bando, y su tío Óscar Torre, presidente de honor, abrían paso a las espectaculares andas con la imagen de la Virgen de la Guía sobre un frenesí floral formado por centenares de varas de nardos. De conducir las andas arrimando sus hombros en los varales se encargaban, por turnos, los 48 voluntarios costaleros de la cofradía. Los sacerdotes, un elevado número de mortajas, la banda de música y un incalculable número de devotos, cerraban la comitiva procesional.

El culto a la Virgen de la Guía en Llanes guarda relación con tres conceptos: los peligros del mar, la lejanía y los emigrantes. En consecuencia, al llegar la imagen de la Virgen al puente sobre el río Carrocedo con el sonido de la sirena de la rula que le daba la bienvenida, se orientó la imagen hacia esa línea en la que el mar y el cielo se confunden. Y allí, desde un balcón del edificio de El Siglo, el párroco de Llanes, Florentino Hoyos, recordó la devoción de la villa y el concejo por la Virgen de la Guía y resaltó «el masivo acompañamiento, con devoción y confianza absoluta de que siempre conduce nuestros pasos». Antes de que la procesión se encaminara hacia la basílica, desde la zona de Tieves se dio suelta a una colección de fuegos artificiales y desde la calle del Marqués de Canillejas se hizo explosionar una potente traca.

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