Las amenazas a socorristas podrían costar hasta 3.000 euros en Llanes

Agentes de la Guardia Civil conversan con el bañista que el lunes increpó a un socorrista en Borizu.
Agentes de la Guardia Civil conversan con el bañista que el lunes increpó a un socorrista en Borizu. / PABLO LORENZANA

«Algunos trabajadores de salvamento sufieron daños en sus coches tras discutir con bañistas»

LUCÍA RAMOS LLANES.

Actitudes como la del bañista que el pasado fin de semana fue reprendido por la Guardia Civil tras insultar e increpar a un socorrista en el arenal llanisco de Borizu podrían tener pronto duras consecuencias para el bolsillo. El concejal de Playas en el Ayuntamiento de Llanes, Javier Ardines, trabaja desde hace meses en la elaboración de una ordenanza general reguladora de los arenales del concejo. Para ello, el edil elaboró un borrador que ya facilitó a todos los grupos políticos con representación en el Consistorio, así como a otras entidades y asociaciones implicadas, con la intención de comenzar a trabajar de forma conjunta en la redacción de la citada ordenanza una vez finalice la temporada estival.

El documento base al que ha tenido acceso EL COMERCIO, «muy genérico y que todavía debe ser mejorado con las aportaciones de todos los interesados», según manifestó el propio concejal, abarca numerosos aspectos relacionados con el uso y la permanencia en las playas llaniscas. Entre ellos, destaca por su actualidad el que se refiere a la obligación de todo usuario de la playa de respetar al personal de salvamento y seguir sus indicaciones. Así, el artículo 22.3, incluido en el título tercero, que hace referencia a vigilancia y seguridad en los arenales, señala que «en caso de que algún usuario procediera a bañarse con la existencia de bandera roja, será instado por los servicios de salvamento, si los hubiese, a que salga del mar. Si no acata la orden, podrá ser reclamada la presencia de fuerzas de seguridad para que intervengan y realicen las actuaciones y diligencias para hacer cumplir la prohibición de baño», añade.

Unas actuaciones que en un futuro conllevarán importantes sanciones en función del grado que alcance la infracción cometida. Así, en el borrador elaborado por Ardines se consideran infracciones leves, entre otras cosas, la desobediencia «de las instrucciones del personal de salvamento y socorrismo y, en general, el incumplimiento de los requerimientos específicos que realicen la Administración municipal y los agentes de la autoridad, siempre que se produzcan por primera vez». Se incluyen también comportamientos como «bañarse fuera de las zonas de baño». Quienes actúen de esta forma podrán enfrentarse a sanciones que van de los 50 hasta los 150 euros.

El documento señala, asimismo, que «bañarse cuando esté izada la bandera roja» y «desatender de forma reiterada las instrucciones dadas por los agentes de la autoridad o por el servicio de salvamento» serán consideradas infracciones graves, con sanciones que pueden oscilar entre los 151 y los 600 euros. Finalmente, «las agresiones y amenazas proferidas contra el personal al servicio de salvamento y socorrismo» son constitutivas de una infracción muy grave, con multas de entre 601 y 3.000 euros, «sin perjuicio de las calificaciones en materia de infracciones administrativas o penales que resultaran procedentes en virtud de cualquier otra norma legal o reglamentaria aplicable».

El borrador que, reiteraba ayer el edil de Playas, «todavía no es definitivo y cambiará hasta alcanzar un consenso, preferiblemente entre todas las partes implicadas», indica también que «se prevé una reducción del 50% en el importe de la sanción, siempre que el pago se produzca en el plazo de veinte días naturales desde que la denuncia sea notificada».

Esta ordenanza, agregó Ardines, pretende ser una base para trabajar a la hora de controlar «la afluencia y presión a que se ven sometidos los arenales llaniscos». Respecto a las faltas de respeto hacia los socorristas, el edil aseveró que «es una situación impresentable e intolerable. No se puede permitir que alguien que arriesga su vida para salvar la de otros tenga que soportar este tipo de actitudes». Se han dado casos este verano, añadió, de «personal de salvamento que se encontró con daños en sus vehículos particulares tras haber mantenido algún tipo de discusión con bañistas».

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