Llanes planea desterrar de sus playas las hamacas y tablas de surf de alquiler

Un grupo de alumnos y profesores practica surf en la playa llanisca de San Antolín.
Un grupo de alumnos y profesores practica surf en la playa llanisca de San Antolín. / NEL ACEBAL

«Se trata de actividades económicas que ocupan suelo público, por lo que habrá que buscar nuevas ubicaciones», explica el concejal Javier Ardines

LUCÍA RAMOS LLANES.

La proliferación de empresas de turismo activo, escuelas de surf y negocios de alquiler de material como hamacas o sombrillas que está teniendo lugar en diferentes zonas costeras del país amenaza con afectar pronto a los arenales llaniscos. Es lo que indica el concejal de Playas en el Ayuntamiento de Llanes, Javier Ardines (IU), quien trabaja en la elaboración de una nueva ordenanza que regule el uso y estancia en estos espacios naturales con la intención de, entre otras cosas, aligerar la «cada vez mayor afluencia de personas y presión se ejerce sobre las playas. Cada año hay más visitantes y nuevos intereses económicos, por lo que se hace necesario tratar de establecer un control sobre todo ello», asevera el edil.

La presencia de «empresas de turismo activo que ejercen su actividad en pleno verano en medio de arenales con gran afluencia de usuarios», así como de escuelas de surf y otros negocios, genera molestias entre muchos de los amantes del mar y la arena. «Cada año son numerosos los bañistas que se quejan, pues consideran que estas empresas privadas están ocupando un suelo que es público», explica Ardines.

En efecto, señala que «existen numerosas playas que tienen acotados varios metros cuadrados de arena para albergar tablas de surf, paddle surf, kayaks, canoas, patinetes, sombrillas, tumbonas y demás objetos en alquiler. Sin embargo, no debemos olvidar que hablamos de un espacio público y esto son actividades económicas, por lo que tendrán que buscarse otro sitio para almacenar su material», explica el edil de IU a EL COMERCIO.

En la actualidad ya existe cierta regulación en este aspecto que afecta principalmente a las escuelas de surf del concejo, a las que no se les permite la práctica de este deporte en determinadas playas llaniscas para evitar que causen molestias al resto de usuarios.

Nudismo, fiestas y basura

Otro de los aspectos que abordará la futura ordenanza es la práctica del nudismo. Según recoge el borrador con el que gobierno, oposición y entidades implicadas comenzarán a trabajar en septiembre, se designará una playa recomendad al nudismo -está todavía por acordar, aunque las principales candidatas son Torimbia y una parte de Ballota- y la práctica quedará prohibida en el resto de arenales.

Asimismo, el documento que servirá de base a la nueva normativa plantea sanciones de entre 50 y 150 euros para quienes, entre otras cosas, jueguen a la pelota, las palas o practique otros ejercicios que puedan molestar al resto de usuarios; realicen un uso indebido de las duchas y lavapies; lleven animales domésticos a la playa; hagan sus necesidades en el mar o la arena y utilicen el espacio para pernoctar, celebrar fiestas o hacer botellón. Actuaciones como hacer fuego en los arenales, utilizar barbacoas o bombonas de gas, causar daños contra el medio ambiente litoral y marino y realizar cualquier instalación fija o desmontable sin contar con autorización podrán conllevar multas de entre 151 y 600 euros, recoge el documento.

Finalmente, se estudiarán sanciones que podrían alcanzar los 3.000 euros para quienes viertan y depositen materiales que puedan producir contaminación y riesgo de accidentes o daños en los arenales llaniscos, así como para aquellas personas que abandonen residuos voluminosos, como por ejemplo embarcaciones, cajas, parasoles, hamacas u otros de similar naturaleza, en alguna de las playas del concejo oriental.

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