Llanes siempre está de fiesta

Las mozas ataviadas de llanisca marchaban por delante de la imagen de San Vicente en Naves./Llaca
Las mozas ataviadas de llanisca marchaban por delante de la imagen de San Vicente en Naves. / Llaca

Los pueblos de Naves y Bricia homenajearon a San Vicente y a la Virgen de la Paz | En las dos localidades hubo mozas de llanisca y no faltaron el traslado de los ramos, la procesión y los bailes regionales

Guillermo Fernández Buergo
GUILLERMO FERNÁNDEZ BUERGOLlanes

En el concejo de Llanes la fiesta nunca se detiene. El pasado fin de semana Porrúa homenajeaba a sus patrones, San Julián y San Basilisa, y ayer, en Naves y Bricia, honraban a San Vicente y a la Virgen de la Paz, respectivamente.

Cerca de 300 personas se reunían en Naves para participar en una comida vecinal que iba a poner el broche de oro a una mañana en la que los lugareños festejaron a San Vicente. Superado el mediodía se producía el traslado del ramo hasta la iglesia parroquial para continuar con misa, procesión, baile de jotas, gallegadas y agarraos de manera espontánea, y el ya mencionado banquete de confraternización, un almuerzo en el que, al precio de 20 euros, el torrelaveguense Ángel López servía paella mixta, jamón asado, tarta de hojaldre, bebidas y café.

El templo parroquial estaba abarrotado por los vecinos para asistir a una misa oficiada por el sacerdote Domingo González. Al finalizar la eucaristía se formó una procesión encabezada por el gaitero Santi Galguera y el tamboritero Manolín Fernández. Seguían tres estandartes y un ramo de invierno, repleto de roscas de pan y adornado exclusivamente con ramas de laurel. El ramo iba a hombros de Roberto Collado, Jorge Muñiz, Pablo López y Jorge Carriles. Un nutrido grupo de aldeanas, batiendo la pandereta al contrapunto de un tambor en manos de Elisa Alonso, abría paso a las andas de San Vicente con la imagen sobre un tupido manto de mimosas. El cura y un elevado número de devotos cerraban el cortejo, que recorrió las calles centrales de la localidad.

A cuatro kilómetros, en Bricia, celebraban el día grande en honor a la Virgen de la Paz. A mediodía se iniciaba un concurrido desfile folclórico desde el barrio del Alloru hasta la recoleta capilla. En la marcha participaba la banda de gaitas Picos de Europa-DOP Cabrales, bajo la batuta de Héctor Braga; la pareja de gaiteros llaniscos formada por Pepín Cotera y Ángel Rey; tres ramos colmados de rosquillas y pan artesanal, y medio centenar de mozas enfundadas en el traje de llanisca.

Ocho niños participaron en el traslado del ramo en Bricia.
Ocho niños participaron en el traslado del ramo en Bricia. / Llaca

En el traslado del ramo de los niños se fueron turnando una legión de alevines: Francisco Inguanzo, Mar Pariente, Sara Canto, Olaya Morán, Sergio Canto, Alonso Gutiérrez, Luis Manuel Rodríguez y Juan Miguel Blanco. El de los jóvenes iba a hombros de Nacho Ruenes, Desiré Rodríguez, Gorka Santoveña y Andrea Robles, mientras que de llevar el de los veteranos se encargaban Miguel Valero, Daniel Álvarez, Antonio Balmori y Fernando Ruenes.

Al término de la misa, cantada por Héctor Braga y oficiada por Aurelio Burgos, párroco de Posada, tuvo lugar la procesión y la subasta de los panes del ramo. La mañana se daba por concluida con un festival folclórico en el que los niños bailaron el Xiringüelín y la jota de Leitariegos, mientras que los mayores interpretaban las jotas de Cadavedo y el Cuera, el Xiringüelu de Naves y el Pericote.

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