Lledías se viste de gala por San Francisco

Varios mozos del pueblo portan dos ramos en la procesión celebrada en Lledías por San Francisco. / G. F. B.

En la procesión por el pueblo salieron dos gaiteros, tres ramos, medio centenar de mozas de llanisca y las andas del santo

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En una mañana otoñal que parecía de verano, la localidad llanisca de Lledías celebraba ayer el día grande en honor a San Francisco con un interminable programa que incluía pasacalles, traslado de tres ramos hasta la capilla, misa, procesión, cánticos del ofrecimiento de los ramos, subasta de los panes y festival folclórico. Como novedad, al término de la eucaristía, los niños del pueblo leían ante la imagen del santo una plegaria compuesta expresamente para la ocasión.

El pasacalles matinal, por todas las arterías del desparramado caserío, corría a cargo del gaitero Santi Galguera y el tamboritero Ángel Rey. La misa, oficiada por Aurelio Burgos, párroco de Posada, congregó a decenas de fieles dentro y fuera de la ermita, a la vera de un retorcido castaño varias veces centenario.

La suelta de potentes voladores anunciaba el comienzo de la procesión por las calles de Lledías. Abrían la marcha los gaiteros y a su estela aparecían tres ramos. El de rosquillas de anís, por turnos, iba a hombros de los niños Xicu Noriega, Juan Francisco Llera, Saúl Pérez, Martín Peral y Rosendo Noriega. De trasladar el de los jóvenes, de esponjosas rosquillas dulces, se encargaban Jorge Galán, Fran Díaz, Miguel Somoano y Fran Piñera, mientras que el de los veteranos, colmado de pan artesanal, lo llevaban Gustavo Berbes, Fidel Argüelles y los hermanos Hugo y José Granda.

Varios veterinarios, de quienes el santo es patrón, participaron en los actos festivos

Por detrás de las pirámides de pan aparecían medio centenar de mozas ataviadas de aldeana llanisca y tañendo sus panderetas al ritmo de dos tambores en manos de Laura Argüelles y Ángela Marcos. Ellas abrían paso a las andas con la imagen de San Francisco de Asís, sobre un tupido manto floral y a hombros de Luis Cerezal, Santiago Calleja, Rosendo Noriega y José María Pérez. El sacerdote y un elevado número de devotos cerraban el cortejo. Entre ellos aparecían varios veterinarios y auxiliares de clínica, de quienes San Francisco es patrón.

La procesión regresó a la ermita y a las puertas del templo, formando un amplio círculo, las aldeanas entonaban las tradicionales coplas del ofrecimiento de los ramos. Después de los cánticos la imagen del santo retornaba a la capilla que le sirve de morada a lo largo del año.

Los presentes, que iban en aumento con el correr de las manecillas del reloj, participaban en una animada subasta de los panes del ramo y más tarde comenzaba el festival folclórico a cargo de la numerosa juventud de Lledías. Acompañados por gaita y tambor, los más pequeños interpretaron la Danza del Agua y las jotas de Cadavedo y Caldueño, mientras que los jóvenes bailaban la Bomba, el Xiringüelu de Naves, la jota del Cuera y el Pericote. La mañana se daba por concluida con el vecindario reunido en torno a una sesión vermú.

Y cuando la noche estaba a punto de ganar el pulso al día, los lugareños se trasladaban hasta las instalaciones de la Residencia Sierra del Cuera para entretener a los ancianos con la repetición del festival folclórico matinal.

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