«Llevamos años con los problemas del agua y queremos soluciones ya»

Tania Corrales muestra una foto de su bañera, en Pría, llena de agua turbia. /  FOTOS: JUAN LLACA
Tania Corrales muestra una foto de su bañera, en Pría, llena de agua turbia. / FOTOS: JUAN LLACA

Los vecinos del valle de San Jorge, en Llanes, piden premura al Consistorio para sacar adelante las obras que acabarán con la turbidez del agua cuando llueve

LUCÍA RAMOS LLANES.

Lavavajillas, bañeras y otras máquinas estropeadas, grifos y duchas tupidos, piel que pica y casas y negocios repletos de garrafas de agua. Es el día a día de los vecinos del llanisco valle de San Jorge, quienes desde hace años ven impotentes cómo cada vez que llueve fuerte el agua se vuelve marrón y se llena de tierra y sedimentos. El último episodio grave tuvo lugar hace apenas una semana, cuando por culpa del temporal Hugo, en los pueblos de esta zona de Llanes estuvieron varios días sin poder probar el agua del grifo, al declararla el Ayuntamiento no apta para el consumo.

Desde el cuatripartito ya anunciaron recientemente que están trabajando para poder poner fin a este problema, algo que es «una prioridad» para ellos. De hecho, los técnicos ya dieron con la raíz del problema y la solución pasa por instalar una estación de tratamiento de agua potable con filtros de arena en la captación que surte a los pueblos del valle. Con un coste aproximado de 100.000 euros, desde el Consistorio ya se afanan para poder sacar cuanto antes los trabajos a licitación, así como para tratar de buscar vías de financiación alternativas que permitan no tener que sufragar todo con dinero de las arcas municipales.

El alcalde de barrio de Nueva de Llanes, Lucio Carriles, reconoce la buena disposición del gobierno llanisco e insta a darle un margen de confianza, si bien reconoce que «la gente está muy harta ya de este tema. Los vecinos quieren que la obra se haga ya, pero estas cosas no se consiguen de la noche a la mañana, lleva sus trámites». Señala, eso sí, que «la falta de información al respecto del estado del proceso pone nerviosa a la gente, por eso he solicitado la celebración de un concejo en el pueblo al que me gustaría que acudiesen tanto el alcalde como representantes de Asturagua para explicar todo y que no queden dudas».

Efectivamente, solo hace falta darse una vuelta por algunas de las localidades afectadas para comprobar el hartazgo de sus habitantes. «Cada vez que llueve estamos igual, sin poder utilizar el agua y con las máquinas del bar estropeadas por la tierra que trae. Eso sí, de pasarte el recibo no se olvidan nunca», critica el propietario del bar La Central, Francisco Fernández, en Nueva de Llanes.

Picores tras ducharse

A pocos metros, en la confitería Astur, Susana Blanco se suma a las críticas de su vecino. «Estamos hartos, llevamos años con estos problemas y queremos soluciones ya», indica. En su caso, como en el del resto de habitantes del valle, la experiencia es un grado y ya guarda varias garrafas de agua para los días en que el agua «se vuelve chocolate», pero aún así señala el «incordio que supone, por ejemplo, a la hora de elaborar los productos de la confitería».

También es un serio problema para quienes se dedican a la restauración, como Víctor Fernández, de la sidrería Muros. «Además del trastorno que te genera a la hora de cocinar o lavar los platos, se te termina estropeando la maquinaria. En casa, por ejemplo, tengo que cambiar la alcachofa de la ducha cada dos o tres semanas, porque se atasca con la arena», critica. Algo similar sucede en casa de Tania Corrales, quien regenta una peluquería en Nueva pero vive en Pría. «Tenemos una bañera de esas con chorros que hace años no podemos utilizar, pues ya no funcionan. Además los días en que el agua se vuelve marrón no puedo ni bañar a mis hijos», señala.

Lo mismo le sucede a María Rodríguez, quien relata cómo hace unos días duchó a su hija cuando el agua ya estaba prácticamente transparente de nuevo, y aún así «tuvo bastantes picores en la cabeza. Estamos desesperados y necesitamos que le pongan solución ya, que no se quede en promesas», insiste, y como sus vecinos recuerda que «la factura llega igual y no te quitan ni un céntimo pese a que no puedes hacer el uso del sistema que hacen en otros sitios».

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