«Si no se llevan a cabo controles del lobo, el queso de tres leches desaparecerá»

Jéssica López, con uno de sus quesos en Tielve. /  NEL ACEBAL
Jéssica López, con uno de sus quesos en Tielve. / NEL ACEBAL

L. RAMOS CARREÑA.

«Ha sido un año tremendo. Como no se ponga freno al lobo, el queso de tres leches desaparecerá, y con el un símbolo de nuestra tradición». Con estas palabras se expresaba ayer la presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida de Cabrales, Jéssica López, tras hacer públicos los datos de producción del pasado ejercicio. Tras el incremento experimentado en 2016, la producción bajó en más de 40.000 kilos el pasado año, un descenso que la joven elaboradora cabraliega achaca directamente a los cada vez más frecuentes ataques de los cánidos a la reciella.

«Con la leche de vaca, que es la que más utilizamos, no tenemos problema, pero la de oveja y la de cabra no dejan de descender, y es lógico», explicó. Efectivamente, de los 4.924.015 litros de leche empleados en la pasada temporada para elaborar este apreciado producto, solo 126.206 procedían de la reciella. En el caso de la leche de cabra, su producción se redujo en 2017 en 4.629 litros. No obstante, la caída más pronunciada la experimentó la de oveja, que pasó de 53.711 en 2016 a tan solo 28.687 el pasado año, lo que supone un descenso del 46,6%.

«Estamos muy preocupados en el Consejo Regulador, pues la gente se queja y ya no sabemos qué hacer. Son los gobernantes quienes tienen que buscar la solución», insistió López, para quien es fundamental «llevar a cabo el plan del lobo y realizar más controles». De no hacerlo, advirtió, «llegará un momento en que solo haya leche de vaca y se perderá una variedad diferente, con un sabor especial». Sin embargo, no solo en lo que a la pura producción afectan estos ataques se fija la elaboradora. «Vamos a perder la identidad de nuestro producto. El Cabrales no es solo un queso y ya está, va ligado a su entorno, a una cultura y una tradición como es el pastoreo que, poco a poco, estamos perdiendo. Me consta que hay jóvenes interesados en sacar adelante su propia explotación, pero viendo lo que nos sucede a quienes ya estamos en ello se echan para atrás», lamentó. La presidenta del Consejo Regulador recordó también que «los turistas llegan atraídos por la vida en el pueblo, si se pierde, se perderá también el turismo».

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