Luces y sombras de Cangas, primera capital del Reino Astur

Miguel Calleja, Álvaro Solano y Pedro Leal, en la charla. / JUAN LLACA
Miguel Calleja, Álvaro Solano y Pedro Leal, en la charla. / JUAN LLACA

«El único edificio que sabemos que existía era la iglesia de Santa Cruz, lugar de referencia para la comunidad de entonces», asegura Solano El profesor de Historia Medieval Álvaro Solano explica cómo era la ciudad durante las primeras monarquías

LAURA CASTRO CANGAS DE ONÍS.

«Es indudable que durante esos primeros cincuenta años del Reino de Asturias, Cangas de Onís era el centro de poder». Así lo aseguró el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, Álvaro Solano, quien hizo un recorrido ayer por la historia de la ciudad y su importancia durante las incipientes monarquías de Pelayo, Favila, Fruela y Alfonso I y también por las leyendas que rodean a estos personajes.

Se mostró receloso acerca de referirse a ella como capital durante la conferencia impartida ayer en el Ayuntamiento cangués. «No es el término más apropiado, pues no se parece en nada a Oviedo cuando era sede del reinado de Alfonso II. Cuando Cangas de Onís era el centro de poder, la monarquía estaba aún en pañales», aseguró Solano. No obstante, y a pesar de la escasez de fuentes documentales de la época que obligan a tomar prácticamente como primeras referencias las crónicas asturianas de finales del siglo IX, «no hay duda del poder geográfico» de la ciudad.

Su emplazamiento, en la confluencia de los ríos Sella y Güeña y en el nudo de las vías romanas que comunicaban la zona con importantes centros como Lancia y Legio, convierten a Cangas de Onís en una de las zonas más pobladas ya desde la Prehistoria. Por tanto, indicó Solano, «no es casual que los primeros monarcas del Reino de Asturias la eligieran como sede del poder».

Lo que no está tan claro es cómo era entonces la ciudad, pues «a ciencia cierta solo se sabe que el único edificio que existía era la iglesia de la Santa Cruz», situada precisamente en ese cruce de caminos en la zona de Contranquil. «Reutiliza el dolmen del ritual pagano no solo para cristianizar la comunidad, sino para convertirla en el centro del culto oficial del Reino de Asturias», señaló el profesor de Historia Medieval.

Leyendas que son historia

Cuando se habla del Reino de Asturias, especialmente de los primeros monarcas Pelayo y Favila, surgen numerosas incógnitas que llevan a algunos historiadores a poner en duda, incluso, su verdadera existencia. «La falta de información contribuye a ahondar en las sombras de estos personajes y a mantener ese misterio. Sin embargo, la leyenda también forma parte de la propia historia y de cómo llega a nosotros», indicó Solano.

Además, estos mitos no siempre son falsos, tal y como ejemplificó con el caso del Monasterio de San Pedro de Villanueva. Había una tradición que apuntaba a que había sido fundado por Alfonso I y se pensaba que era inventada. Sin embargo, tal y como señaló Solano, «las excavaciones de Otilia Requejo -arqueóloga y actual directora de Patrimonio- hicieron que nos replanteáramos si habría algo de verdad en esa leyenda, pues cronológicamente las estructuras encajan con la época del monarca».

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