La Magdalena, emoción y fervor

Las andas con la imagen de la Magdalena en el momento del traslado matinal desde su capilla hasta la basílica para participar en la misa y más tarde en la procesión.
Las andas con la imagen de la Magdalena en el momento del traslado matinal desde su capilla hasta la basílica para participar en la misa y más tarde en la procesión. / NEL ACEBAL

Los simpatizantes llaniscos de la Perla de Betania celebraron ayer el día grande de su fiesta | El programa matinal incluía pasacalles, traslado de la santa, misa solemne, procesión, ofrecimiento del ramo y festival folclórico

GUILLERMO F. BUERGO LLANES.

Los simpatizantes llaniscos de la Magdalena celebraban ayer con gran esplendor el día grande en honor a la Perla de Betania. A primeras horas de la mañana ya hacían gala de su poderío por las calles de la villa con seis horas ininterrumpidas de actos, desde el pasacalles matinal al ritmo del pasodoble El Magdaleno, interpretado por la banda municipal de música de San Martín del Rey Aurelio, hasta la Danza de San Joaquín, el broche de oro a un extraordinario festival folcórico.

La febrilidad de los madalenudos se desataba antes del mediodía, con el traslado de la imagen de la santa desde su capilla hasta la basílica. Al templo llegaban acompañados por dos gaiteros, seis ramos repletos de pan, más de 200 niñas y mozas ataviadas de llanisca, el estandarte de la santa, las andas con la imagen a hombros de doce costaleros, tres sacerdotes, la plana mayor del bando con su presidente, Rafael Romero Pedregal, al frente, la banda de música y un incalculable número de devotos.

De la casa de la familia Conde Saro salieron 47 porruanos y aldeanas, entre niños y adultos, según confirmaban Rafael Conde Saro y su esposa María Bassols, miembros del cuerpo diplomático con destino en Nueva York tras haber pasado antes por Noruega, México, Madrid, Portugal, India e Indonesia.

El Pericote resultó elegante y sincronizado, realzado por el gran gaitero Yago Bugallo

La misa solemne, cantada por el coro parroquial y concelebrada por cuatro sacerdotes: Florentino Hoyos, párroco de Llanes; Jorge Juan Fernández Sangrador, vicario de Oviedo; José Ramón García de la Riva y Rodobaldo Ruisánchez, puso de manifiesto que la basílica era insuficiente para acoger a tan inmenso gentío.

Al término de la eucaristía se formaba una interminable procesión que tardó más de una hora en recorrer el casco histórico de Llanes. Entre las numerosas mujeres ataviadas de llanisca llamaba la atención el traje que vestía la etnógrafa Fe Santoveña Zapatero, confeccionado en el taller de Gloria Galguera Amieva, en la localidad de Naves. Santoveña explicó que la prenda está elaborada «en terciopelo, una tela muy apreciada que había caído en desuso, y que ahora se pretende recuperar» Destacó que «el sutás va bordado a mano, intercalando bolitas de plata con la pedrería de cristal negro habitual». Y el mandil «resalta los bordados y lleva pasamanería de blonda».

La comitiva marchaba encabezado por el gaitero Yago Bugallo y su tamboritero Paco Cue. De los seis ramos de pan, el de los niños iba a hombros de Javier Cedeño, Manuel Cornellana, Mauro Marín y Pelayo Devilla, mientras que de trasladar el de los veteranos se encargaban Rodrigo Sánchez, Ignacio Jordana, Juan Rodríguez y Álvaro Alonso.

Las aldeanas batían con salero sus panderetas al contrapunto de tres tambores en manos de David Herrero, Sara Quintana y Martita Ballesteros, que recuperaba los palilllos después de 37 años. De trasladar el estandarte de la santa se encargaba este año, por primera vez en su vida, Ricardo Berciano. Dos remos, en manos de las niñas Jimena Llera y Candela López, antecedían el paso de las andas y servían para simbolizar la tradición marinera del bando de la Magdalena. Acompañando al presidente de las fiestas aparecían significados madalenudos de toda la vida, como José Luis Avín, Raúl Vargas, Ramón Melijosa y José Ramón Barro. El cortejo finalizaba con el regreso de la imagen de la Magdalena a su capilla, donde la banda de música interpretaba la Marcha Real y los simpatizantes, algunos sin poder contener las lágrimas, despedían a la santa con emoción, vivas, aplausos y ovaciones.

El arca de las esencias

Sin margen para el respiro y tras un breve paseo, la multitud se trasladaba hasta la cercana plaza del Muelle para asistir al festival folclórico. Se trataba de abrir el arca de las esencias que desde tiempo inmemorial conservan los madalenudos. Comenzaron con los cánticos del ofrecimiento del ramo para continuar con La Habanera, compuesta en el siglo XIX por el maestro Estanislao Verguilllas, una pieza que interpretan hombres y mujeres entrelazando sus brazos.

A continuación, llegaba el momento de gloria para los más pequeños, con bailes de iniciación como son la Enredadera, el Xiringüelín o el Pericote infantil. Los mayores comenzaron con la Jota del Cuera y el Xiringüelu de Naves, una danza que despierta emoción y fervor hacia el cortejo que un galán realiza frente a cuatro mujeres. Un año más, el galán fue Jaime Saro y Zoe González, Laura García, Elena Amieva y Marina Remis, las cuatro mozas que le seguían en sus pasos trepidantes.

El Pericote, en Llanes, se baila de memoria pero el que ayer escenificaron los madalenudos resultó, además, elegante y sincronizado, realzado por el virtuosismo del gaitero Yago Bugallo. El broche de oro al festival folclórico llegaba con la esperada Jota de la Magdalena, acompañada por la banda de música, bajo la batuta de José Félix Ordiz Montañés. Es otra pieza de Estanislao Verguillas que bailan doce mozas solteras y la interpretan con porte erguido, manos sueltas, pies ágiles, vuelo sutil y mucha simpatía en sus rostros. Y antes de despedir la jornada, todos los simpatizantes de la Magdalena participaban en la emblemática Danza de San Joaquín.

Por la tarde, la banda de música ofrecía un concurrido concierto en el que interpretó conocidas melodías como 'Levando anclas', 'Noelia', 'Gijón del alma', 'Asturias de mi querer' el pasodoble 'Puenteareas' y una selección de boleros.

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