Una mañana de abrazos y añoranza

Grupo de alumnos del centro escolar, en mayo de 1960. / J. LL.
Grupo de alumnos del centro escolar, en mayo de 1960. / J. LL.

Medio centenar de antiguos alumnos del colegio de La Arquera, que estuvo operativo entre 1900 y 1967, se reunieron en Llanes

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En torno a medio centenar de antiguos alumnos del colegio de La Arquera, el centro escolar llanisco que estuvo regentado por los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Salle entre 1900 y 1967, se reunían ayer para participar en una misa y más tarde acudir al restaurante El Viveru de Toró con de fin juntarse en una comida de confraternización. Los antiguos alumnos respondían a la convocatoria que cada año les propone José Luis Avín Menéndez.

Superado el mediodía, formaban parte de una multitud de personas que acudió a la basílica para asistir a una misa oficiada por el párroco Florentino Hoyos, quien se encontraba acompañado en el altar por el sacerdote Luis Díaz García, que en su infancia había sido uno de los numerosos llaniscos que pasaron por las aulas de La Arquera. El cura recordó que en aquel colegio les habían transmitido ideales de «superación, generosidad y fe» y matizó que los frailes «contagiaban la fe de forma vivencial».

Entre los presentes, el antiguo alumno de mayor edad era Ramón Melijosa Cuevas, de 90 años. Melijosa, que trabajó como peluquero en Llanes durante 57 años, valoró que en La Arquera había aprendido a «ser persona y a respetar a los demás, así como a leer y escribir». E indicó que su estancia en el centro había significado «un paso muy importante para valerme en la universidad de la calle».

Sentado en silla de ruedas se encontraba Antonio Remis Gutiérrez, nacido en Andrín en 1933 y emigrante a México a la edad de 23 años. En el país azteca, Remis fue director comercial de 'Comercial Mexicana', una empresa que mantenía abiertas grandes superficies en todos los estados de México. Y explicaba que el paso por la Arquera, donde se estudiaba «caligrafía, ortografía, mecanografía, cálculo, aritmética e historia», le había sido «de gran utilidad» en su etapa de emigrante.

La mañana transcurrió entre abrazos fraternales y recuerdos de la infancia y juventud. Desde Oviedo, acompañado por una fotografía de mayo de 1960, acudió José Ramón Sánchez Fernández.

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