Los manjares de Picos, por 3.200 euros

Fredy García, propietario de La Madreñería, posa con el lote de quesos asturianos ganadores que se llevó por 3.200 euros. / FOTOS: NEL ACEBAL

Cerca de cuarenta elaboradores participaron en el 77 Concurso Exposición de Cangas de Onís y pusieron a la venta 2.500 kilos de producto | La Madreñería se hizo con el lote de mejores quesos Cabrales, Los Beyos y Gamonéu del Valle y del Puertu

LUCÍA RAMOS CANGAS DE ONÍS.

Pese a la constante amenaza de los daños que provoca la fauna salvaje y la falta de relevo generacional, los quesos de los Picos están más vivos que nunca. Ayer lo demostraron, durante la celebración de un 77 Concurso-Exposición de Quesos de Picos de Europa de Cangas de Onís, que contó con la participación de cerca de cuarenta queserías procedentes de Asturias y Cantabria. Además, la subasta del lote de piezas ganadores batió el récord al alcanzar los 3.200 euros. Una cantidad que el propietario del restaurante La Madreñería de la capital canguesa, Fredy García, pagó de buena gana para llevarse una imponente tabla compuesta por los ganadores de las categorías asturianas.

Además de competir por demostrar que su producto es el mejor, los elaboradores pusieron a la venta casi 2.600 kilos de este manjar de la montaña que, según explicaban encantados, durante toda la mañana se vendió a «muy buen ritmo». De hecho, el cangués José Luis Alonso, el elaborador más joven de Gamonéu del Puertu y que participaba por primera vez en el certamen, tardó poco más de dos horas en despachar los ochenta kilos de producto que había bajado, a cuarenta euros el kilo.

La cantidad de participantes y la calidad de las piezas hicieron que la labor del jurado fuese complicada, pero finalmente, cuando faltaban unos minutos para las dos de la tarde, se desveló el gran secreto. La vencedora absoluta de la categoría de Gamonéu del Puertu fue, un año más, Covadonga Fernández, de la quesería Gumartini, ubicada en las inmediaciones de los Lagos de Covadonga. Pese a poseer todo un rosario de premios y reconocimientos, la artesana aseveró que «siempre es agradable ver cómo se reconoce un trabajo tan duro» y confió en que este tipo de galardones «animen a los más jóvenes a seguir con la profesión». Uno de estos jóvenes, José Luis Alonso, de la quesería Uberdón, se llevó precisamente el tercer premio, mientras que el segundo fue para Enrique Remis y Pilar Amieva.

En la categoría de Gamonéu del Valle la ganadora fue la hija de Covadonga, la joven Natalia Valle, de El Recuestu, mientras que en segundo y tercer puesto quedaron las queserías Priena y La Solana. «No tengo palabras para describir ahora mismo lo que siento. Después de meses de esfuerzo, sufrimiento, de no tener un día libre, este premio hace que merezca la pena. Se te olvida todo lo malo y solo te quedas con lo más bonito de esta profesión», manifestó.

Con similares palabras se expresaba Pedro Campo, quien fundó hace tiempo, junto a su mujer Dionisia López, una quesería de Cabrales y hoy, como ya sucediese en 2012, se alzó con el oro. La plata en este caso se fue a la quesería Valfríu y el bronce a Maín, regentada por Jéssica López, presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida. La joven se mostró «muy contenta» con la 'cosecha' de quesos que están teniendo ese año. «Hay mucha cantidad y muy buena calidad», aseveró López.

En la categoría asturiana restante, la del queso de Los Beyos, los ganadores fueron los propietarios de La Collada, seguidos por Carlos Calleja Amado y la quesería Picu'l Sella. Pasando la frontera hacia la vecina comunidad de Cantabria, el mejor quesuco de Liébana fue el de Baró y le siguieron Peñalón y Alles. Finalmente, en el apartado del Picón de Bejes-Tresviso, la vencedora fue La Brañuca de Bejes, mientras que la quesería Ándara se quedó en segundo puesto y Casa Campo en el tercero.

En el marco de la XXXI Feria de la Miel del Oriente, fue Luis Mier Sánchez, de Onís, quien se llevó el primer premio, por delante de sus trece competidores. El tarro se vendió nueve euros.

De cuatro a cuarenta euros

Mientras los jueces degustaban y puntuaban las piezas participantes, los cientos de cangueses y turistas que se acercaron hasta la ciudad hacían lo propio, probando de uno y otro puesto para tomar la difícil decisión de por qué queso decantarse. Había para todos los gustos y bolsillos, pues mientras la pieza de queso de Los Beyos de vaca se vendía a partir de cuatro euros, el kilo de Gamonéu del Puertu cotizaba a cuarenta. Dentro de esa horquilla, el Cabrales se podía conseguir a 20 euros el kilo, 35 cuando se trataba del de producción limitada, con mayor tiempo de maduración, y el Gamonéu del Valle oscilaba entre los 25 y los 32 euros.

Ayer también se entregaron los premios del VIII Concurso de Pinchos al Gamonéu, que ganó El Molín de la Pedrera, seguido por la coctelería 40º y la sidrería Vegarredonda.

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