Un Cabrales de 3.300 euros

Juan Carlos Rubio, con el queso ganador del certamen, que se llevará a Madrid por 3.300 euros. / NEL ACEBAL
Juan Carlos Rubio, con el queso ganador del certamen, que se llevará a Madrid por 3.300 euros. / NEL ACEBAL

La ganadería Arangas, ganadora de la edición de 2015, volvió a llevarse el premio al mejor producto y la quesería Valfríu obtuvo el de mejor lote

LUCÍA RAMOS ARENAS.

El día amanecía ayer ventoso y con lluvia, pero las inclemencias meteorológicas no consiguieron doblegar la voluntad de los miles de amantes de uno de los productos más emblemáticos de Asturias que se dieron cita en la localidad cabraliega de Arenas para asistir al XLVII Certamen del Queso Cabrales. Una competición añeja que lejos de perder fuelle con el paso del tiempo, aprovecha cada nueva edición para coger impulso. Así, ayer eran dieciocho los expositores, uno más que en 2016, que acudieron al evento con sus mejores piezas y decididos a llevarse el codiciado primer premio.

Minutos después de las diez de la mañana, hora de apertura de los puestos, ya se contaban por cientos las personas que caminaban, curiosas, entre uno y otro estand. Entre ellos, los miembros de jurado tomaban buena nota de la presentación y aspecto de los quesos que cada expositor llevaba consigo. Finalmente, y tras una larga y complicada cata, se hacía público el ejemplar ganador, que resultó ser el presentado por la ganadería Arangas. Un queso especialmente seleccionado para la ocasión ya desde enero, según explicó Andrea Fernández, su creadora. «Los escogemos con veinte días, mientras están en el secadero, y los subimos a la cueva de El Teyedu, a 1.300 metros de altura. Hay que subir los ejemplares a pie en una mochila, por lo que solo elegimos aquellos que más prometen», señaló la joven quesera. E indicó que entre los diez ejemplares que presentaron -de los que el jurado eligió uno- los había con cierto sabor a «setas, corteza y 'petit-suisse' de plátano».

El segundo premio fue para la quesería Los Puertos, de Poo de Cabrales, y el tercero para la quesería Valfríu, de Tielve. Estos últimos se llevaron también el premio al mejor lote, seguidos por ganadería Arangas y la quesería Maín, de Sotres.

Dos pujadores

Cuando todavía no se había pasado la emoción del concurso, llegaba otro de los momentos más esperados de la jornada: la puja por hacerse con el mejor Cabrales del mundo. Tras el récord de 11.000 alcanzado en la pasada edición, las expectativas eran muy altas, pero solo Donato Álvarez, del restaurante La Cabana, en Oviedo, se atrevió a enfrentarse a Juan Carlos Rubio, representante del Couzapín y la sidrería Carlos Tartiere, de Madrid, artífice de la «exagerada» cifra de 2016. Finalmente, fue este último quien volvió a llevarse la pieza, esta vez por 3.300 euros.

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