El Mercáu Tradicional abarrota Porrúa

El grupo Filandón participó en el desfile folclórico matinal y ofreció jotas, muñeiras y saltones.
El grupo Filandón participó en el desfile folclórico matinal y ofreció jotas, muñeiras y saltones. / J. LLACA.

Miles de turistas y curiosos de diferentes países llegaron a la localidad llanisca | En el desfile folclórico participaron la banda de Llacín, el grupo Filandón, personajes mitológicos, ponis y caballos, y los dos bueyes de 'El Marineru'

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Con la celebración del tradicional Mercáu de Porrúa, la asociación cultural Llacín ponía ayer todos los ingredientes posibles para que la localidad llanisca realizase un viaje al pasado, concretamente a la Edad Media. Desde primeras horas de la mañana, el pueblo recibía a miles de turistas y curiosos de las más variadas nacionalidades para participar en lo que muchos de ellos calificaban como el «mejor mercado de Asturias, por su puesta en escena y por la venta de productos excelentes a precios muy asequibles». En el anillo interior de la plaza encontraban acomodo más de veinte puestos desde los que se ofertaba comida y bebida y en el exterior se situaban más de medio centenar de tenderetes que vendían joyería; bisutería; artesanía muy variada; navajas y cuchillos; alpargatas, sandalias y zapatos; cerámica; jabones y hasta tambores y panderetas.

Camuflado con hojas de helecho en la cubierta y paja en el suelo, Llacín había instalado un bar circular en el que a lo largo de los dos días de actividad tienen previsto despachar 1.200 cajas de sidra, 300 de cerveza y otras tantas de agua, además de 3.000 bollos preñaos y 450 empanadas, de 18 raciones cada una. Además, los 150 porruanos que actúan como voluntarios en una decena de puestos, despachaban tortos, frixuelos, chocolate, miel, mermelada, churros, café de puchero, sidra del duernu, bocadillos, sardinas a la plancha, tartas, casadiellas, bizcochos, borona preñada, tortilla de patata y arroz con leche. Y en una inmensa parrilla, alimentada por troncos de roble y piedras de carbón, Alejandro Haces dirigía a una numerosa cuadrilla que tenía como meta vender 1.600 kilos de costillas y 700 de chorizos criollos.

Superado el mediodía se abría oficialmente el Mercáu de Porrúa con un desfile folclórico del que formaban parte tres jinetes a lomos de lustrosos caballos, la banda de gaitas de Llacín, los bueyes de Juan González 'El Marineru', burros y ponis, el grupo folclórico Filandón y personajes de época y mitológicos, entre los que no faltaba el 'hombre del sacu'. Acompañado por una gaita de rabil, Héctor Braga se encargó, un año más, de ofrecer el pregón con coplas de matiz satírico para recordar la «fenomenal ensalada del cuatripartito de Llanes», los recortes en economía, a los malvados yihadistas, el caso Noos, la crisis en Venezuela, la figura de Donald Trump, el regreso de Villa a la selección, la dimisión de Villar y la de Antonio Trevín, «tras treinta años en diferentes cargos», y la actitud de Gaspar Llamazares, «quien sigue cobrando mientras monta otro partido». Por encima de todo, advirtió de que «comer y beber es importante en Asturias, pero más valor tienen sus habitantes».

En directo

Los más curiosos podían disfrutar de talleres en directo. Alba, María y Claudia enseñaban todo el proceso del hilado para elaborar calcetines, mandiles, sábanas y mantas. Explicaban que era «una tradición milenaria llevada a cabo por las mujeres, reunidas bajo el hórreo, con el fin de preparar todo lo necesario para el año». Raúl Barbón, llegado desde la localidad lavianesa de Villoria, fabricaba y vendía a 30 euros el par, madreñas elaboradas con maderas de «castaño, cerezo, abedul y nogal». El madrileño Thomas Mink, de ascendencia alemana, atendía una fragua en la que explicaba a los niños que «hace siglos, los herreros iban de pueblo en pueblo para arreglar las herramientas de los vecinos». El afamado gaitero Vicente Prado 'El Pravianu', fabricaba payuelas, elaboraba gaitas y recibía encargos. Y varias lugareñas acompañaban a los más pequeños en el moldeado con arcilla de figuras y útiles populares.

Incansable, 'El Marineru' paseaba niños en un carro tirado por los bueyes 'Cachorro' y 'Galán'. El grupo Filandón, acompañado a la gaita por Jaime Álvarez y al tambor por Nicolás Iglesias, bailaba sin descanso muñeiras, jotas y saltones. Y, a dos euros el viaje, un tiovivo alimentado a pedal, daba vueltas sin parar a ocho niños en cada travesía. Otras diversiones eran el juego de la rana, el salto a la comba o la pesca de botellas de sidra con cuerda y argolla.

Hoy, desde el mediodía hasta la medianoche, continuará abierto el Mercáu de Porrúa, que como gran innovación para este año anuncia la colocación de baños públicos, según adelantaban desde Llacín.

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