«Nuestros montes están perdiendo su memoria»

Ponentes de la charla 'La memoria del monte', celebrada ayer en la Casa de Cultura de Cangas. /  N. ACEBAL
Ponentes de la charla 'La memoria del monte', celebrada ayer en la Casa de Cultura de Cangas. / N. ACEBAL

Varios expertos debaten en Cangas de Onís acerca de la «lacra» de los incendios y advierten que «irán a peor»Aseguran que la solución pasa por cambiar de modelo y apostar por una mezcla equitativa de bosques, matorrales y pastos para el ganado

LAURA CASTRO CANGAS DE ONÍS.

Los montes tienen memoria y los asturianos, que registran cada año más incendios, «la están perdiendo». Al igual que la piel humana cuando sufre una quemadura, las capas subterráneas se resienten tras cada fuego y 'olvidan' su capacidad para regenerarse. También es necesario hablar de la memoria social, de todos esos cambios que experimentan los paisajes con la constante acción humana a lo largo de los años.

Este fue el tema central de la charla 'La memoria del monte. Hacia un nuevo paradigma en los incendios forestales' en la que participaron varios expertos y representantes de todos los sectores implicados en el mantenimiento, estudio y aprovechamiento de los montes. Entre ellos, el ornitólogo Nicolás López, quien señaló las «desastrosas» consecuencias que tienen los incendios en la biodiversidad asturiana. «Los ecosistemas atlánticos, típicos del norte del país, no están preparados para fuegos de tal magnitud y tan repetidos. Son difícilmente soportables, especialmente en primavera, cuando acaban no solo con la fauna silvestre, sino con muchas crías de aves en vías de extinción», indicó López. También los insectos se ven afectados y el castigo para la apicultura es «notable».

Y después llegan las lluvias. «Cuando son tan fuertes como las de este año, arrastran todos los sedimentos de los incendios hacia los ríos y arroyos y acaban con los salmones y las truchas que hay en ellos», agregó. Por eso, es «fundamental» acabar con este problema.

Las consecuencias de los fuegos «son desastrosas» para la biodiversidad Defienden las quemas controladas como sistema preventivo para reducir el combustible

Sin embargo, no todos los participantes en la charla se mostraron partidarios de condenar estas acciones. Fue el caso de Ángel Labra, de la Junta de Pastos de Cofiño, quien aseguró que «los incendios tienen dos motivos: uno la escasez de pastos y otro la venganza». Recordó que antes eran los ganaderos quienes se encargaban de cuidar el monte, llevando a cabo pequeñas quemas para controlar el crecimiento de matorrales. «A nadie le interesaba quemar el terreno que estuviera en buenas condiciones, pero ahora las restricciones nos hacen la vida imposible y nos obligan a abandonar el medio rural. Mucha gente vuelve en vacaciones y por venganza, provocan incendios», aseguró Labra.

Consideró que es «casi imposible» llegar a una solución. «La única manera es que nos devuelvan la capacidad que teníamos de hacer quemas para garantizar la existencia de pastos, pero no va a pasar. Los ecologistas están muy metidos en la administración y gestionan el monte con bolígrafo y papel, sin conocer la realidad», afeó.

Reducir los eucaliptos

Otros, como Nicolás López y Javier Jiménez, investigador de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), se mostraron más optimistas ante el problema. Aseguraron que la solución pasa por apostar por una mezcla equitativa de matorral -como principal alimento de cabras y ovejas-, bosque -con especies típicas del ecosistema atlántico capaces de frenar el avance del fuego- y pastos. «El ecosistema atlántico tiene herramientas propias para prevenir los incendios, pero están desapareciendo entre la acción humana y la intromisión de especies como los eucaliptos, que son un combustible tremendo para las llamas», explicó López.

Por su parte, Jiménez destacó la importancia de sumar medidas de prevención y llevar a cabo quemas controladas del matorral. «Se ha perdido la cultura del fuego. Antes los ganaderos sabían lo que quemaban, pues se dedicaban a esta actividad por completo. Ahora, hay muchos que son 'ganaderos de fin de semana', es decir, aquellos que tienen más animales de los que pueden atender», aseguró el de las BRIF. De hecho, agregó, «un 70% de los incendios se producen en fin de semana» y más del 90% son provocados.

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