El Morru, broche de oro a las fiestas llaniscas del verano

Bruno Valle Cabo se proclamó vencedor en la tradicional cucaña celebrada en el interior del puerto. / J. LL.
Bruno Valle Cabo se proclamó vencedor en la tradicional cucaña celebrada en el interior del puerto. / J. LL.

Más de medio millar de personas asistieron a la cucaña celebrada en el puerto y en la que participaron una decena de chavales

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Una comisión de la que formaban parte 18 jóvenes organizaba ayer en Llanes la centenaria fiesta del Morru, que tiene su epicentro en el barrio del Cuetu y es la última del verano en la villa. Por la mañana se celebró la cucaña y una sesión vermú con la degustación de marmita de bonito y amenizada por la charanga 'El Compango'. Por la tarde hubo juegos infantiles y para la noche estaba prevista la verbena en la que el plato fuerte iba a ser el concurso del baile de la patata.

A mediodía, más de medio millar de personas poblaban la zona interior del puerto para asistir a la cucaña en la que participaron diez chavales. Ninguno de ellos completó los siete metros de eucalipto enjabonando pero el que más se acercó al final del palo fue Bruno Valle Cabo, quien se adjudicó el premio de 100 euros, trofeo y una cena. La segunda plaza era para Ramón González Velarde, premiado con 75 euros, y en tercer lugar se clasificaba Rodrigo Álvarez San Martín, reconocido su esfuerzo con 50 euros. El premio a las caídas más espectaculares fue para Noel Ballesteros Esteban y David García Velente.

La multitud de romeros se trasladó posteriormente al barrio del Cuetu donde tuvo lugar una concurrida sesión vermú y la degustación de una marmita de bonito elaborada por los primos Jesús y Samuel Batalla, asistidos por Antonio Cue. Utilizaron doce kilos de patata, ocho de bonito y seis de cebolla. La fiesta gastronómica contó con el acompañamiento musical de la charanga luarquesa 'El Compango', de la que formaban parte 19 intérpretes que, bajo la batuta de Manuel Campa, ofrecían música tradicional y actual.

Por la tarde, los alevines llaniscos participaban en un festival infantil que contó como principales atractivos con el juego que consiste en la búsqueda con la boca de diferentes monedas en el interior de varias tartas de merengue y las carreras de sacos y velocidad. La charanga realizó un pasacalles por toda la villa y al llegar la noche el mariachi 'Estampas de México' ofrecía un amplio recital de corridos y piezas propias del folclore del país azteca. Para empaparse en la cultura transatlántica, la comisión de fiestas ofreció nachos y diferentes salsas mexicanas.

Por delante quedaba la verbena, con el emblemático baile de la patata, y al término de la misma se iba a servir una chocolatada, obsequio de la heladería Revuelta.

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