Muebles Pacoli se levanta de nuevo

Los hermanos Borja y Omar Álvarez Freile junto a su madre Esther en la inauguración de la nave. / J. LLACA
Los hermanos Borja y Omar Álvarez Freile junto a su madre Esther en la inauguración de la nave. / J. LLACA

Los hermanos Álvarez Freile inauguran la nueva nave en la avenida la Playa de Colunga tras demoler la anterior por orden judicial

LAURA CASTRO COLUNGA.

«Tenemos la misma ilusión que hace 17 años, este es el negocio de nuestra familia, de nuestra casa». Con estas emotivas palabras explicaba Borja Álvarez Freile el nuevo proyecto que emprende junto a su hermano Omar en Muebles Pacoli, casi un año después de la demolición de la anterior nave por orden judicial. Las nuevas instalaciones, situadas en la avenida la Playa de Colunga, comprenden 600 metros cuadrados y dos plantas. «Es un poco más pequeña que la otra, pero está mejor ubicada», consideró Omar.

El 1 de septiembre de 2016, cuando se llevó a cabo el derrumbe del edificio, los hermanos Álvarez Freile se vieron obligados a regresar a los orígenes del negocio que fundó su padre en los años 70 en un pequeño taller de El Carril. «Utilizamos este local como almacén desde que abrimos aquellas instalaciones en el año 2000 y ha sido muy complicado trabajar allí por falta de espacio y porque no podíamos atender en condiciones al público», apuntó Omar Álvarez. Sin embargo, los clientes fueron muy fieles durante este año de transición y siguieron comprando a pesar de no poder ver los muebles.

«No nos podemos quejar porque no nos ha faltado trabajo en ningún momento. No hemos tenido tanto como cuando teníamos la nave, pero para mi hermano y para mí bastaba», comentó Omar. Los clientes «de toda la vida», los vecinos y los amigos fueron su principal apoyo. Entre ellos, Isabel Fernández González, madre de compañeros del colegio de los hermanos de Muebles Pacoli. «Estoy casi tan ilusionada como ellos por ver que retoman el proyecto. Les deseo lo mejor, se lo merecen después de la injusticia por la que han tenido que pasar», aseguró la colunguesa. «Esperemos que ahora todo vaya rodado y el negocio se mantenga muchos años más», les deseó y recalcó que «la mayoría del concejo está con ellos apoyándoles en esta nueva aventura».

Los hermanos Álvarez Freile esperan que el negocio familiar se asiente «de una vez por todas» y sueñan con transmitir su oficio a sus hijos. «Queremos que pase de generación en generación, es nuestra herencia y queremos que sea también la de los que vienen detrás», apuntó Borja. Una idea que comparte su hermano, quien se muestra convencido de que «esta vez está todo en orden». Las instalaciones construidas en el año 2000 contaban con el permiso del Consistorio de Colunga, gobernado entonces por el PP, y con el visto bueno de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA), por lo que la orden judicial para demolerla, al estar construida sobre suelo agrícola, sigue siendo para esta familia colunguesa «una gran injusticia».

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