El Muja investiga la aparición de restos de un ictiosaurio en la playa de Vega

Asistentes a la visita a los acantilados de Ribadesella del sábado. / J. G.

Los científicos asturianos van a recurrir a la paleontóloga argentina Marta Fernández para determinar si pertenece a una nueva especie

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Los científicos del Muja (Museo Jurásico de Asturias) están investigando los restos de un nuevo ejemplar de ictiosaurio aparecido en los acantilados situados al Este de la playa de Vega, en el concejo de Ribadesella. La noticia fue adelantada por el director científico del museo, José Carlos García-Ramos, y la investigadora Laura Piñuela, durante la visita guiada que el pasado sábado realizaron a los pedrales de Tereñes en el marco de una actividad organizada por la Asociación Cultural Amigos de Ribadesella.

El hallazgo no es actual. Se remonta varios años atrás, «cuando una persona nos trajo unos restos de huesos que recientemente hemos excavado con más detalle y que ha resultado ser un ictiosaurio, un reptil marino de la primera mitad del Jurásico con una edad de 190 millones de años». Hasta la fecha han rescatado vértebras, costillas, dientes y buena parte del cráneo que les ha permitido saber que se trata de un individuo joven que tenía algo más de un metro de longitud. «Poco mas podemos decir, porque aún estamos limpiando y preparando todos los restos», añadió García-Ramos.

El Muja se va a poner en contacto en breve con Marta Fernández, la paleontóloga argentina del Museo de la Plata especializada en ictiosaurios para que «nos confirme si se trata de una especie conocida o de una especie nueva». Fernández es una científica con ascendencia asturiana que contribuyó a «interpretar» el ictiosaurio localizado en Villaviciosa, el más completo de la Península Ibérica. En el caso de que sea un género nuevo de reptil, el aparecido en la playa de Vega recibirá un nombre relacionado con algún pueblo o lugar del concejo de Ribadesella.

Así ocurrió con las almejas (bivalvos) de agua dulce localizadas hace unos años en la costa oriental. Al tratarse de nuevo géneros y especies sus nombres están dedicados y rinden homenaje a Asturias y a las localidades donde fueron encontrados, como Abéu, Colunga y Lastres. De este modo han nacido la Mujanaia abeuensis, la Asturianaia colunghensis y la Asturianaia lastrensis. Lo mismo ocurrió con las nuevas especies del Ordovício localizadas durante la excavación del túnel de Fabar, en la Autovía del Cantábrico (A-8). Entre ellas la Tunélia riosellana, una huella de actividad dejada por un animal cuya constitución física continúa siendo todo un enigma.

«Aparecen otras nuevas»

La actividad desarrollada por los Amigos de Ribadesella este pasado sábado contó con buena participación de público, sobre todo en la visita a los acantilados. Allí pudieron comprobar in situ cómo las mareas están acabando con muchas de las huellas jurásicas existentes, «aunque siempre aparecen otras nuevas». En la conferencia posterior en la Casa de Cultura de la villa García-Ramos y Piñuela explicaron la composición geológica del período Jurásico, cómo se forman las huellas y cuáles son las especies más importantes aparecidas en la Formación Vega y la Formación Tereñes.

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