El sol y la nieve atascan Los Lagos en una jornada de intensa afluencia

Uno de los atascos formados a última hora de la tarde en la carretera a Los Lagos, la CO-4. /  FOTOS: JUAN LLACA
Uno de los atascos formados a última hora de la tarde en la carretera a Los Lagos, la CO-4. / FOTOS: JUAN LLACA

G. P. / J. LL. COVADONGA.

La combinación de cielos despejados y nieve acumulada es un polo de atracción asegurado en Los Lagos. La de ayer, primera jornada soleada tras varios días de precipitaciones en forma de nieve en el entorno de Covadonga, no fue una excepción y numerosos visitantes se acercaron a esta zona del Oriente asturiano para disfrutar del paisaje nevado. ¿La consecuencia? Los habituales atascos que en días de fuerte afluencia se registran en los aparcamientos y la rotonda de acceso.

Tras dos días en alerta por temporal de nieve en los Picos de Europa, con la obligación de circular con cadenas en la CO-4, en la mañana de ayer se levantaba la medida. Desde primera hora se acercaron hasta los Lagos turistas de distintas partes de España y también visitantes asturianos, que optaron por llegar hasta el aparcamiento situado a escasos metros del lago Ercina con sus propios vehículos. Una vez completas las plazas, los conductores estacionaron sus vehículos en los arcenes de la carretera, lo que complicó la circulación por la estrecha CO-4.

La estampa registrada junto al Ercina contrastaba, sin embargo, con la del parking de Buferrera. Este espacio, con capacidad para más de 300 vehículos, lucía prácticamente vacío. Para evitar el desigual reparto de coches y el caos circulatorio ocasionado por el incorrecto estacionamiento, los empresarios del sector turístico de la zona reclaman desde hace meses la presencia de controladores más allá de la temporada alta.

Incidentes aparte, la de ayer fue una jornada para el disfrute. Las temperaturas, cercanas a los nueve grados en las horas centrales del día, permitieron a los numerosos visitantes deleitarse con la naturaleza en pleno corazón de los Picos de Europa. Familias con niños, grupos de amigos y parejas jóvenes fueron el público mayoritario que se decantó por subir a los Lagos y emplear así el soleado domingo en pasear por la nieve, deslizarse en trineo y obtener la foto de rigor en mitad del manto blanco.

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