La nieve regresa a las playas del Oriente tras ocho años

La nieve regresa a las playas del Oriente tras ocho años

Los arenales de Llanes, Ribadesella o Colunga amanecían cubiertos de un manto blanco que deja en los altos obliga a circular con cadenas por ocho carreteras

GLORIA POMARADA

Hacía ocho años que el litoral oriental no amanecía con la estampa que esta mañana se ha repetido en las playas de Llanes, Colunga, Caravia o Ribadesella. La nieve ha vuelto a extender un manto blanco sobre los arenales, una estampa insólita desde enero de 2010 y que ha suscitado la emoción de los habitantes de los municipios costeros, especialmente entre los más pequeños. Es el caso de los llaniscos Iyán y Ainara San Román, de 11 y 7 años, que se despertaban a primera hora sin los habituales regañadientes. «Nada más despertarse fueron como flechas a la ventana y fliparon, nunca habían visto nieve en Llanes», cuenta su madre. Como ellos, decenas de niños de la comarca han disfrutado de los copos de nieve en su camino al colegio. Se han tenido que conformar con el paseo matinal y el posterior recreo, pues los centros educativos del Oriente registran una jornada sin incidencias. La afluencia de alumnos está siendo la habitual en Infiesto, Arriondas, Ribadesella, Llanes o Cangas de Onís, donde las rutas escolares han bajado a las villas con normalidad, explican desde los centros. En el colegio de Las Arenas, en Cabrales, incluso la ruta de Sotres ha prestado servicio y el único revés del día ha sido la suspensión del carnaval escolar. «Llevamos suspendiendolo un mes, vamos a terminar haciéndolo en junio», bromean en el centro.

Uno de los puntos negros habituales de los temporales, la localidad de Sotres, se ha librado en esta ocasión de las inclemencias meteorológicas. Esta mañana luce el sol y la nieve caída en las últimas horas «no llega ni a tres centímetros, aunque estamos a siete bajo cero», cuentan los vecinos. No obstante, la carretera que une el pueblo con el límite con Cantabria permanece cerrada y las cadenas son obligatorias para circular en la AS-264 hasta Arenas. En esta vía, el temor del Ayuntamiento está en la capa de hielo formada sobre el firme, pues «la quitanieves no la puede retirar», explica el alcalde Francisco González.También inquieta la ausencia de guardarraíles en un total de seis puntos, destrozados por los aludes del último temporal. Por ello, desde el Consistorio urgen al Principado la reparación de las barreras de seguridad. «En Semana Santa viene mucha gente y si no está reparado podemos tener un problema grande», recuerda el regidor.

En Ponga, el Consistorio requería a primera hora la acción de las máquinas quitanieves para despejar los accesos a los pueblos, si bien la nieve no alcanza los espesores de mediados de febrero. «Ha caído en forma de polvo y es más peligrosa que cuando cae una nevada grande», explica la alcaldesa, Marta Alonso. Cinco carreteras requieren el uso de cadenas: la PO-1 entre Beleño y Sobrefoz, la PO-2 entre Beleño y San Ignacio, la PO-3 a Abiegos y la PO-5 a Carangas. También en Peñamellera Alta son necesarias las cadenas en la PA-3 entre Mildón y Oceño y en Parres en la PR-4 entre Ozanes y Llerandi y la PR-5 en Romillo. Por su parte, la carretera a Los Lagos, donde esta semana comenzaban las obras de reparación por el temporal de enero, permanece cerrada al tráfico.

En Cangas de Onís los operarios de obras municipales trabajan en la apertura de carreteras en en la zona rural. Por su parte, en Piloña, la mayor complicación está en el hielo. «Estuvimos echando sal desde primera hora en subidas empinadas y accesos», explica el alcalde Iván Allende. La previsión es que la cota de nieve ascienda a lo largo del día hasta los 1.500 metros.

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