Nueva se entrega al Cristo

La imagen del Cristo acompañada por cientos de personas durante la procesión en Nueva.
La imagen del Cristo acompañada por cientos de personas durante la procesión en Nueva. / JUAN LLACA

Una multitudinaria procesión acompañó a la imagen por las calles de la localidad llanisca hasta el barrio de Triana

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Con devoción, respeto, entusiasmo, ilusión y sentimiento. Así festejaba ayer la localidad llanisca de Nueva su día grande en honor al Cristo del Amparo. Desde las ocho de la mañana se celebraron misas en la capilla y a mediodía tenía lugar la solemne eucaristía, presidida por el párroco Domingo González, quien se encontraba acompañado por otros once sacerdotes. La misa fue cantada por el coro Manín de Lastres, dirigido por Faustino Martínez. Al término de la función religiosa se celebró una kilométrica procesión por las principales calles del pueblo y la jornada matinal se remataba con un festival folclórico.

La salida de la imagen del Cristo a la calle fue saludada con el volteo de la campana, la explosión de una potente traca y la suelta de estruendosos voladores. La procesión iba encabezada por el estandarte parroquial de San Jorge, en manos de Benigno Fernández, quien abría camino al grupo de gaitas Principado. Por detrás aparecían cuatro ramos de rosquillas dulces y pan artesanal. El de los niños lo llevaban, por turnos, Juan Doval, Rodrigo Otero, Alejandro Suárez, Izan Villa, Pablo Alonso, Fabián Costales, Álvaro Gonzalo y Borja Arias, mientras que de trasladar el de los veteranos se encargaban David Rodrigo, Abel Fernández, José Ángel Espinas y Cris Vicente.

Seguían varias decenas de hombres de porruano y dos centenares de niñas y mozas vestidas de aldeana llanisca. A su estela marchaban más de un centenar de personas con el atuendo blanco de mortaja, algunas con los pies descalzos, que se encontraban allí en el cumplimiento de alguna promesa o para agradecer los favores recibidos. Sobre un tupido manto de claveles rojos y a hombros de ocho costaleros marchaban las imponentes andas con el Cristo crucificado. Los sacerdotes, la banda de música de Mieres y un elevado número de devotos cerraban el cortejo, que parecía interminable.

Bailes folclóricos

Al regreso de la comitiva al barrio de Triana hacía explosión otra potente traca y las aldeanas saludaban con las panderetas en alto la vuelta de la imagen del Cristo a su venerada capilla, el lugar que le sirve de morada a lo largo del año.

La mañana, bien entrada ya la tarde, se remataba con un festival folclórico en el que, acompañados por gaita y tambor, los simpatizantes de la fiesta bailaron el Quirosanu, la Flor, el Saltón, las jotas de Boal, Cadavedo y el Cuera, el Xiringüelu de Naves y el Pericote.

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