Un nuevo desprendimiento corta el tráfico en el Desfiladero de La Hermida

La roca caída sobre la carretera del Desfiladero tuvo que ser retirada por una grúa, que la colocó en la cuneta, junto al cauce del Deva. / D. M.
La roca caída sobre la carretera del Desfiladero tuvo que ser retirada por una grúa, que la colocó en la cuneta, junto al cauce del Deva. / D. M.

Los alcaldes de la zona reclaman mayores medidas de seguridad, como la instalación de túneles o viseras que eviten que las piedras acaben en la calzada

PEDRO ÁLVAREZ POTES (CANTABRIA).

La caída de una piedra de grandes dimensiones en el Desfiladero de La Hermida ha vuelto a disparar las alarmas sobre la seguridad en la N-621 en el tramo comprendido entre la localidad asturiana de Panes y la lebaniega de Castro Cillorigo. Las fuertes lluvias caídas en los últimos días en la zona, después de varios meses de gran sequía, han propiciado el desprendimiento en un lugar -en el kilómetro 159, en el límite entre Peñarrubia y Cillorigo de Liébana, en Cantabria- donde ya ha habido otros en anteriores ocasiones. La malla de seguridad instalada en este tramo no fue suficiente para detener la caída de la piedra, que tenía unas dimensiones de alrededor de dos metros de altura por otros dos de ancho, que se precipitó, junto a otras de menor tamaño, a la carretera.

Eran alrededor de las 10.15 horas de la mañana de ayer cuando se produjo el desprendimiento, en una hora donde suele ser habitual el tránsito de vehículos cruzando el Desfiladero, aunque por fortuna no hubo que lamentar daños ni heridos. Eso sí, la carretera tuvo que ser cerrada al tráfico debido a que, además de la roca de grandes dimensiones, hubo otras de menor tamaño que ocupaban el resto del vial. Técnicos de mantenimiento de la N-621 procedieron a la limpieza de uno de los carriles, habilitando de nuevo el paso de vehículos. A las 15 horas quedó de nuevo restablecido el tráfico en la zona, después de desalojar de la carretera la roca de grandes dimensiones que la ocupaba.

Los alcaldes de la vertiente cántabra se mostraron críticos con lo ocurrido y reclamaron mayores medidas de seguridad. Así el regidor de Peñarrubia, Secundino Caso, reconoció que «se ha gastado mucho dinero en seguridad en la carretera, pero se ve que no es suficiente. Hay que reclamar que en el futuro proyecto se contemplen actuaciones en lugares como en la canal donde ha caído la roca, donde se puedan construir falsos túneles o viseras que en caso de desprendimientos lancen las rocas al río Deva», agregó. Su colega Óscar Casares, alcalde de Camaleño, apuntó que «la seguridad debe ser la máxima prioridad, invirtiendo en las zonas de un mayor riesgo, construyendo túneles o viseras que eviten la caída». El regidor de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández, por su parte, indicó que, si bien el desprendimiento tuvo lugar en territorio cántabro, también la parte asturiana se vio afectada, pues muchos de sus vecinos utilizan la Nacional 621.

Fomento invertirá 3,1 millones para mejorar la seguridad frente a los desprendimientos

El argayo se produjo precisamente un día después de que los alcaldes de los concejos por los que pasa el Desfiladero de La Hermida mantuviesen una reunión con portavoces del Ministerio de Fomento, donde se les comunicó la aprobación de una nueva inversión de 3,1 millones de euros con el fin de mejorar los sistemas de contención frente a los desprendimientos en la zona.

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