El nuevo protocolo del lobo en Picos permitirá batidas desde octubre

Sesión del Patronato del Parque Nacional de los Picos de Europa celebrada ayer en Oviedo. /  MARIO ROJAS
Sesión del Patronato del Parque Nacional de los Picos de Europa celebrada ayer en Oviedo. / MARIO ROJAS

El cupo se calculará en función del número de ejemplares y se tendrán en cuenta los ataques «intensivos y reiterados» al ganado para actuar

GLORIA POMARADA OVIEDO.

De la docena de puntos del día que integraban la sesión del Patronato del Parque Nacional de los Picos de Europa, celebrada ayer en Oviedo, el lobo se convirtió en protagonista de la mano de un nuevo protocolo que previsiblemente se aprobará en el próximo encuentro, fechado para «antes del verano». El objetivo, explicó el consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra, pasa por «proceder de una manera protocolizada» y «sin someter a discusión cada una de la veces que hay que tratar este asunto».

De este modo, el documento de ocho puntos, al que ha tenido acceso este periódico, contempla la aprobación por parte de la Comisión de Gestión del Parque (Comiges) de un cupo de extracción para cada año reproductor. El número de ejemplares de lobo, abunda, «se calculará en función del tamaño poblacional deducido del seguimiento de la especie, de la evolución de los daños originados a la cabaña ganadera, de los resultados de la aplicación del cupo de los años anteriores y de la situación de los grupos familiares». En función a esos parámetros se determinarán los lobos a extraer, una cifra que «no podrá superar el 20% del número total de ejemplares estimado de cada grupo familiar para el año en curso». En caso de no disponer de ese dato, el cálculo se efectuaría con la media de los dos años anteriores.

El tamaño medio de las manadas es de nueve lobos, apunta el protocolo, con lo que de aplicarse el 20% serían dos los ejemplares contemplados en el plan. Otros de los requisitos son que los grupos familiares de cánidos estén integrados por «al menos cinco ejemplares» o que se haya constatado «su éxito reproductor en las dos últimas temporadas de cría».

«Si se da una reproducción de las manadas e incremento de daños se aumentarían las extracciones», precisó Lastra. Precisamente el protocolo recoge que se podrán realizar «extracciones excepcionales» una vez agotado el cupo o fuera del periodo «preferente de realización de controles». Uno de los supuestos en los que se activaría esa excepcionalidad sería el repunte de los daños a la cabaña ganadera, con ataques que sobrepasaran la media de los tres últimos años. También en caso de que se identificasen «fenómenos de ataques intensivos y reiterados sobre un ganadero o un grupo de ganaderos concreto».

La contabilización de daños a la ganadería es uno de los puntos más conflictivos en el seno del Parque Nacional. Los ganaderos manifiestan desde hace años su hartazgo con el modelo de registro, pues las reses no se contemplan en caso de desaparición o posterior intervención de otros animales, como las aves necrófagas. Las indemnizaciones son otra de las trabas que les disuaden de presentar notificaciones de los daños, al entender que no compensan adecuadamente las pérdidas y, cuando se hace, llega tarde.

El propio consejero de Medio Ambiente insistió el pasado mes de enero, en una reunión con profesionales del sector celebrada en Cabrales, en la necesidad de presentar denuncia. En dicho encuentro, en el que avanzó la creación del protocolo, recordó que las extracciones van directamente aparejadas a los datos de daños registrados y, por tanto, a las batidas.

Respecto al quién y al cómo de las extracciones, el punto segundo del plan fija que será «mediante arma de fuego», preferentemente entre «octubre y febrero» y con personal de las distintas administraciones. No obstante, en las batidas podrían participar «cuando sea necesario por razones de efectividad» personal autorizado, siempre bajo supervisión de los agentes de cada una de las tres comunidades con territorio en el espacio protegido.

Una vez aprobado, el nuevo mecanismo de regulación entrará en vigor el 1 de octubre y lo hará con la premisa de que «minimizando el conflicto social se favorece tanto la conservación de la especie como del propio espacio protegido». El protocolo añade, además, pinceladas de transparencia en su aplicación, pues establece que el cupo de extracción de cada periodo debe ser publicado en la web del Parque. También el resultado de las batidas, uno de los elementos tabú hasta la fecha. Los datos se actualizarán «con una periodicidad mensual».

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