Once productores ponen a la venta más de 800 kilos de fabes en Colunga

Autoridades y representantes de las diecisiete asociaciones de festejos colunguesas galardonadas con la Faba de Honor. / FOTOS: NEL ACEBAL
Autoridades y representantes de las diecisiete asociaciones de festejos colunguesas galardonadas con la Faba de Honor. / FOTOS: NEL ACEBAL

Diecisiete asociaciones de festejos del concejo fueron reconocidas con la Faba de Honor y Pilar López Fidalgo se coronó como mejor cosechera

LUCÍA RAMOS COLUNGA.

Con la borrasca 'Ana' llamando a la puerta y la lluvia azotando Colunga sin parar, la de ayer era una mañana de las de 'peli y manta', pero la llamada de les fabes es demasiado poderosa como para resistirse. Así, numerosos vecinos y visitantes se fueron dejando caer por el polideportivo municipal para disfrutar de la feria en la que esta legumbre asturiana es la reina. En total fueron once los productores locales que se animaron y pusieron a la venta más de 800 kilos, principalmente de las variedades de la granja, verdina, gloria y negritos.

Las primeras se podían adquirir por catorce euros el kilo y el resto, por diez. Estos precios se vienen manteniendo durante las últimas ediciones del certamen y, pese a que hay a quien pueda parecerle caro, los cosecheros recuerdan que «el cultivo de fabes exige una gran dedicación. Además, hay que tener en cuenta que un buen producto te arregla cualquier plato. Las buenas fabes de la granja tienen la piel muy fina y se deshacen como manteca», explicaba Pilar Rodríguez Monjardín, de Luces. A pocos metros, su colega Roberto Asprón Fernández, de Sales, lamentaba cómo «la abundante niebla manchó muchas fabes e hizo que se perdiera parte de la cosecha». No obstante, recalcó, «las que traemos a la feria tienen un sabor estupendo. En mi caso, las cultivo entre maíz y son totalmente ecológicas, no llevan ningún producto raro», apuntó.

Las ventas, igual que la afluencia de gente, comenzaron con un ritmo muy lento, pero se fueron animando conforme pasaban las horas. Muchos turistas que visitaban la comarca con motivo del puente festivo aprovechaban para llevarse un pedacito de Asturias a su casa y otros hacían acopio para varios meses. Era el caso de la riosellana María Dolores Toraño, quien acude todos los años al certamen para hacerse con varios kilos de diferentes variedades que reparte entre su propia casa y las de sus hijos. «Hoy me llevo unos 15 kilos en total, nos encantan las fabes que se venden den Colunga, tienen mucha calidad», aseveró.

Aunque la legumbre fue, sin duda alguna, protagonista de la jornada, en los cerca de treinta puestos repartidos por el recinto era posible hacerse con embutidos, quesos, dulces, empanadas, miel, bisutería y artesanía en cuero y madera, entre otras cosas. Asimismo, los chavales del colegio Matemático Pedrayes y el instituto de Luces aprovecharon para poner a la venta desde bizcochos hasta papeletas con el fin de sufragar sus viajes de fin de curso.

«Humilde y portentosa»

Pasados unos minutos de la una de la tarde comenzaba el plato fuerte de la cita, con la lectura del pregón a cargo de la televisiva María Blanco y la entrega de los premios, todo ello dirigido, como viene siendo habitual, por el incombustible cronista oficial de Colunga, José Antonio Fidalgo. «La faba, esa criatura humilde y portentosa, tiene 'sex appeal'», aseveró la pregonera, y añadió que «en torno a un plato de fabes se puede arreglar el mundo. Ya están tardando Rajoy y Puigdemont y Trump y el coreano en tomar ejemplo», apostilló.

A continuación tomaron la palabra el alcalde del concejo, el socialista Rogelio Pando, y el consejero de Presidencia del Principado, Guillermo Martínez. El primero señaló cómo el sector «está animado para seguir trabajando y ofreciendo un producto de gran calidad» y el segundo reconoció «lo mucho que cuesta sacar adelante las producciones familiares» y valoró cómo los cosecheros «siempre traen a la feria lo mejor que tienen».

Llegó entonces el momento de saber cuáles fueron las mejores fabes del certamen, reconocimiento que recayó en María Pilar López Fidalgo, de La Riera. «Es la primera vez que ganamos y es algo muy emocionante. Es de agradecer que se reconozca nuestro trabajo», manifestaba su marido, Ignacio Luis Vitienes, quien apuntó que «el único secreto es mimar mucho el producto. Eso, y que haya suerte con el tiempo», agregó. El segundo premio fue para Antonio Candás Olivar, de Luces.

También fueron reconocidos, por su «ilusión y trabajo incansable para organizar las fiestas de los pueblos» las diecisiete comisiones de festejos existentes en el concejo: Huerres, Santa Úrsula de Carrandi, Los Mártires de Carrandi, Pivierda, San Juan de Duz, la Asociación de Mareantes de Lastres Virgen del Buen Suceso, Santa Lucía de Coceña, San Roque de Libardón, La Isla, Santiago de Gobiendes, La Riera, Sales, Virgen de Loreto de Colunga, Lué y la Feria de Ganado de San Roque.

Por último, María del Rosario Violeta Corripio Valle e Isaac Argüero Cotariello fueron nombrados Paisanos del Año. Pando recalcó cómo este matrimonio de Huerres «dedicó toda su vida al campo y al cultivo de nuestro producto estrella». Ellos se mostraron encantados con el galardón. «No lo esperábamos, pero lo aceptamos de buen grado, pues siempre es bonito que se ponga en valor la vida en el campo», apuntaron.

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