El Oriente, meca laboral en verano

Vicenç Escalas, con su camión de helados en la playa de Santa Marina, en Ribadesella.
Vicenç Escalas, con su camión de helados en la playa de Santa Marina, en Ribadesella. / JUAN LLACA

Cientos de jóvenes aprovechan el tirón turístico de la comarca para ganar un dinero extra | Gran parte de ellos son estudiantes que ven en la temporada estival un sustento económico para afrontar el resto del año

LAURA CASTRO LLANES.

El verano se convierte en la temporada idónea para encontrar una oportunidad laboral gracias al tirón turístico del país. En el caso de Asturias, el Oriente abre todo un abanico de oportunidades tanto a los vecinos de los concejos de la comarca como a los que vienen de fuera en busca de un dinero extra que les permita vivir más desahogados el resto del año. Se trata, en gran parte, de jóvenes que estudian de septiembre a junio y ven en el verano la estación perfecta para llenar sus huchas. Otros, por su parte, encadenan los ya conocidos 'minijobs' durante el resto del año y encuentran en el sector turístico la posibilidad de hacerse con un empleo ligeramente más estable.

«Tengo dos trabajos, ambos en hostelería. Hago el esfuerzo de compaginarlos en verano para poder estudiar el resto del año porque no quiero seguir trabajando en esto toda la vida». Así lo explica la venezolana Raquel Llanes Rivero, de 31 años. Lleva más de 17 trabajando como camarera, «un trabajo muy duro y sin aspiraciones profesionales», según manifiesta. Esta vecina del concejo llanisco recurre a los trabajos de verano y de temporadas de turismo como Semana Santa o Navidad para sacar el dinero suficiente para mantener a su hija de seis años y poder terminar la Educación Secundaria Obligatoria. «El objetivo es estudiar después algo relacionado con Administración, pero todavía no lo tengo decidido», señala la joven venezolana, quien confiesa que tiene que «hacer auténticos cálculos matemáticos para pagar el alquiler cuando se acaba lo recaudado durante el verano».

Llanes Rivero pertenece a la generación de los 'millennials', jóvenes nacidos entre 1980 y 2000, caracterizados por su estrecha relación con las nuevas tecnologías y las redes sociales y que se presentan como consumidores exigentes y profesionales con un notable carácter emprendedor. Tienen ambiciones y están dispuestos a cumplirlas, por eso no dudan a la hora de compaginar varios trabajos con estudios o de hacer la maleta rumbo a un país lejano donde encontrar una estabilidad profesional.

«Compagino dos trabajos en verano para poder estudiar durante el resto del año»«Hay que estirar el sueldo, pues nunca sabes cuándo volverás a trabajar»»«No faltan ganas de trabajar, pero queremos algo más estable que ahora mismo no existe»

Con la vista en el extranjero

El llanisco Miguel Abad también pertenece a esta generación. Este joven de 24 años estudia Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo y reside en la capital en un piso compartido. Lleva desde los 16 años alternando distintos trabajos, especialmente en verano. Abad es de Llanes y encontró en la capital del concejo, por segundo año consecutivo, el refuerzo laboral que le permite financiarse la carrera el resto del año. Tiene claro su futuro. «Cuando acabe el Trabajo de Fin de Grado y el Máster, buscaré trabajo en América Latina o en Estados Unidos», asegura, y añade que ya comenzó los estudios con ese objetivo en mente. «Soy de los afortunados que quiere irse fuera y no de los que se ven obligados porque no encuentran trabajo».

Otros no tienen ninguna intención de hacer las maletas rumbo a un país extranjero y se las ingenian para vivir mes a mes. Como Vicenç Escalas Junco, mallorquín afincado en Ribadesella desde hace más de 14 años. Este joven de 26 años lleva enlazando un trabajo con otro desde la adolescencia. En un principio, estudió un Grado Medio de Instalaciónes Eléctricas y Automáticas, pero se dio cuenta de que no era lo suyo. «No me gustaba ni estaba bien pagado», confiesa. Ahora, trabaja ocho horas, de lunes a sábado, en la playa Santa Marina de Ribadesella con un camión de helados. «Antes trabajaba en una de las empresas que organizan descensos del Sella, pero un amigo montó una empresa y decidí trabajar para él», explica. Escalas se muestra confiado con su plan de vida porque «con lo que saco en verano tengo para todo el año y no necesito más».

Algunos de estos jóvenes se convierten en profesionales de lo más polifacéticos. Es el caso de Francisco José Mon Tres Palacios, de 33 años, quien compagina su pasión por el deporte como entrenador de baloncesto y árbitro de fútbol sala con otros trabajos estivales como el de operario de la ORA. en Llanes. «Hay que estirar el sueldo porque nunca sabes cuándo volverás a trabajar», confiesa. Una idea que comparte Gerardo Amieva, refuerzo de verano de la Policía Local llanisca, quien asegura que «no faltan ganas de trabajar, pero queremos algo estable y no lo encontramos». Este joven de 32 años tiene claro que siempre encontrará algo en la comarca, pero espera «con ansias» sacar la plaza fija de agente de Policía Local en su villa natal.

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