Los padres de Cangas «no impondrán» su edificio pero reivindican su opinión

Boceto de Ana Llano de la ubicación del nuevo edificio defendido por AMPA y Ayuntamiento / FOTOS: ACEBAL
Boceto de Ana Llano de la ubicación del nuevo edificio defendido por AMPA y Ayuntamiento / FOTOS: ACEBAL

La AMPA del instituto recuerda al consejero la «defensa de la participación» que les otorga su estatuto y que el nuevo centro «lo pagamos todos»

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Estatutos en mano y con la firme determinación de defender la que consideran mejor ubicación para el futuro edificio en el que estudiarán sus hijos, la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del IES Rey Pelayo insta al consejero de Educación a abrazar un diálogo «constructivo» que ponga fin a la «escalada de acusaciones» de los últimos días. En sus últimas declaraciones públicas, este mismo sábado, el consejero Genaro Alonso rebatía la propuesta de la AMPA de no echar a perder los 72.000 euros invertidos en el proyecto y modificar sobre el propio documento los elementos necesarios de cara a una posible nueva ubicación, una vez que el Ayuntamiento haya formalizado su intención de denegar la licencia de obra.

El consejero defiende que «un proyecto hecho para un espacio y con una reorganización prevista no puede trasladarse como un cajón a otra parte», mientras que para la AMPA «no se trata de coger esa caja y trasladarla a la parte de abajo, lo fundamental es que de ese proyecto hay partes que sirven». Serían tres los aspectos a salvar de la planificación original: el proyecto de demolición, la distribución de las plantas primera y segunda del nuevo edificio y las reformas puntuales en los ya existentes, según señala una de las vocales de la asociación y arquitecto en ejercicio desde hace 25 años, Ana Llano.

«Puede haber manera de que el mismo equipo haga una modificación de la ubicación y no empezar de cero», señala Llano. Esa posibilidad, indica la AMPA, sería determinante a la hora de acortar plazos ante la fase que esta semana se abre. Tras anunciar el Ayuntamiento su decisión de denegar la licencia de obras debido a la existencia de dos informes municipales que rechazan la ubicación propuesta por el Principado, en el actual patio, está previsto que en los próximos días se oficialice la negativa. Tanto el alcalde cangués, José Manuel González Castro, como los miembros de la AMPA apuestan por iniciar a partir de ese momento una senda de diálogo. Por su parte, el consejero no descartaba en sus últimas declaraciones que Educación presente recurso contra la denegación.

«No pretendemos imponer nuestro edificio, es simplemente que se nos escuche, hay más razones que las simples normas urbanísticas», destaca Llano. Entre esas razones señalan la adecuación del nuevo edifico al entorno y el menor trastorno que ocasionaría a sus hijos la construcción en la parte aledaña al río Sella. Desde el 2015, cerca de 180 alumnos dan clase en los barracones instalados en el patio, lugar elegido por la consejería para edificar el nuevo espacio. «No sabemos donde los reubicarían, la obra en la parte de atrás afectaría mucho menos y los barracones podrían seguir en el patio mientras tanto», defiende José Oliver.

Añaden, además, que en el espacio que ellos proponen podría «recuperarse el jardín botánico» y dotar al edificio de un pórtico cubierto. Sus preferencias, insisten, obran en manos de la consejería desde febrero de 2017. «Queremos ser constructivos, reanudar el tema y bajar el tono de los reproches», sostiene el presidente de la AMPA, Antonio González Sierra.

«Defensa de la democracia»

Entre esos «reproches» se encuentra el vertido por Alonso en relación a la «pretensión» de los padres de «dirigir» y «construir» el instituto. «El centro es nuestro, nosotros lo pagamos y lo construimos», señaló el titular de Educación. «No pagan ellos, el dinero es de todos los contribuyentes», recuerdan los miembros de la AMPA del IES Rey Pelayo.

La asociación, constituida a finales del curso 2016-2017 tras décadas de ausencia de entidades de este tipo en el centro cangués, defiende además su derecho a participar en el desarrollo del instituto, tal y como recoge la normativa estatutaria. «Somos conscientes de las limitaciones que tenemos como AMPA, pero también de las facultades que nos conceden los estatutos», señala González Sierra, profesional de la abogacía. El presidente alude específicamente a uno de los artículos, en el que figura su potestad para «defender un centro democrático y participativo». Con esa vocación, reiteran, tienden la mano al consejero para mantener una nueva reunión.

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