Las parroquias rurales se ven incapaces de invertir con el presupuesto de 2018

Vista de Villamayor, en Piloña, una de las tres parroquias rurales del Oriente asturiano. /  NEL ACEBAL
Vista de Villamayor, en Piloña, una de las tres parroquias rurales del Oriente asturiano. / NEL ACEBAL

Villamayor, Sobrefoz y Santa María de Llas, que no percibirán el canon de las eléctricas, afrontan obras de saneamiento y reparación de viales con menos de 57.000 euros

GLORIA POMARADA INFIESTO.

Las tres parroquias rurales existentes en el Oriente, Villamayor en Piloña, Sobrefoz en Ponga y Santa María de Llas en Cabrales, afrontan un 2018 «complicado» en materia económica. Una situación que, señalan, se repite año tras año, lo que les sume en un «ahogamiento económico». El presupuesto con el que cuentan para este año no llega a los 10.000 euros en las entidades locales menores cabraliega y pongueta -9.900 en Santa María de Llas y 8.762 en Sobrefoz-, mientras que en Villamayor, la más poblada con unos 700 habitantes, las cuentas locales son de 37.520 euros.

De esas cuantías, explican los alcaldes pedáneos, el Principado aporta 1.200 euros. El resto, corre a cargo de ingresos propios. «Los únicos ingresos son los del agua, que son pocos, porque el canon es del Principado», explica Andrés Rojo, alcalde pedáneo de Villamayor y presidente de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales (Fapar). «Nos ahogan económicamente, cuando somos la Administración más cercana de los vecinos », lamenta.

En Asturias existen un total de 39 parroquias rurales, de las cuales 25 están pendientes de obtener el cobro de tasas a las compañías privadas por el paso de tendidos eléctricos y gasoductos por sus montes. Las estimaciones de Fapar apuntan a que podrían ingresar 6 millones de euros por esta vía, pero ninguna de las entidades locales menores del Oriente se encuentra en el listado de las posibles beneficiarias.

«Con el dinero que tenemos poco se puede hacer», explica Rojo. En Villamayor, la intención es invertir en la mejora del abastecimiento de agua, que presenta problemas de turbidez cada vez que se registran lluvias de intensidad. «Intentaremos que colaboren otras administraciones», apunta el alcalde pedáneo, quien también señala como necesidades de inversión en el pueblo la reparación del tejado de la fuente de Carúa y la instalación de un cobertizo en el área recreativa de El Chorrón. «Interesa hacer mejoras ahí para potenciarla más porque es una fuente de ingresos para Villamayor, siempre hay gente. Cada fin de semana vienen uno o dos autocares», sostiene.

Por su parte, en Sobrefoz destacan la necesidad de reparar socavones en las calles del pueblo y un muro, así como la colocación de tapas en contadores. «Tenemos obras que hacer que se estaban iniciando en 2015 y tuve que paralizarlas porque no hay dinero», lamenta Amador Sánchez, alcalde de la parroquia. La entidad local menor pongueta reclama, además, el cobro del canon cinegético. «Tenemos 4.000 hectáreas propiedad del pueblo y se lo están dando al Ayuntamiento, llevamos desde 2015 sin percibir un euro», indica. El conflicto con el Consistorio, avanza, llegará a los juzgados, pues «este mes vamos a presentar un contencioso». Sánchez indica que el último sábado de enero la parroquia rural celebró una reunión en la que «los vecinos dijeron por unanimidad que fuéramos a juicio».

A la dificultad para acometer inversiones por cuestiones económicas, sostienen, se suman las trabas burocráticas. «Tenemos que hacer lo mismo que un ayuntamiento, pero sin secretario ni interventor. Aquí nadie cobra nada, es todo trabajo voluntario. Llevamos muchos años pidiendo financiación a través de los presupuestos de la comunidad autónoma», defiende Rojo. Actualmente, recuerda, la partida regional, de 40.000 euros, llega a Fapar, «la oficina de las 39 parroquias», que «hace los presupuestos y reparte equitativamente». Las tres parroquias rurales de la comarca oriental coinciden en otro punto: sus cuentas, al contrario que las de muchos ayuntamientos, están saneadas. «No debemos nada», dice Rojo. «Somos pioneros en llevar las cuentas bien», respalda Sánchez.

El último informe de la Sindicatura de Cuentas, correspondiente al ejercicio 2016 y hecho público esta misma semana, apunta en ese sentido. Del conjunto de 39 parroquias rurales asturianas, «solamente siete han presentado un resultado presupuestario negativo», recoge el documento. Entre esas siete, figura Sobrefoz, que cerró el último ejercicio analizado con un saldo negativo de 2.091 euros.

El análisis de la Sindicatura de Cuentas revela también el progresivo descenso de ingresos que registran las entidades locales menores. Desde 2014 han disminuido un 27,67%, pasando de los 1,1 millones de hace cuatro años a los 748.235 euros de 2016. En cuanto a la financiación, desglosa el informe, procede en un 44,5% de ingresos patrimoniales, un 28,5% de transferencias de capital, un 16,2% de tasas y otro 10,6% de transferencias corrientes. Aparejada a la disminución de ingresos, las parroquias rurales registran un descenso de los gastos y, por tanto, de la inversión. Así lo señala el informe, que fija en un 38,06% el recorte de los tres últimos ejercicios.

La apuesta de las parroquias rurales pasa por revisar la legislación. «Es del año 86 y está obsoleta, estamos peleando porque se cambie y se revisen las competencias», cuenta el presidente de la Federación. Entre las prioridades por las que apuesta Fapar para potenciar las entidades locales menores se encuentra la inversión en la creación de empleo y la lucha contra la pérdida de población. «Hay que dar subvenciones a los emprendedores en los pueblos, no solo en los polígonos del centro. Estamos hablando del área metropolitana y nos olvidamos del medio rural», denuncia Rojo.

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