Un paseo entre grandes aves

La observación se realiza a través de prismáticos.
La observación se realiza a través de prismáticos. / NEL ACEBAL

Las caminatas tendrán lugar los viernes y sábados y estarán disponibles hasta el 15 de septiembre, cuando finalice el Plan de LagosLa Fundación del Quebrantahuesos organiza excursiones por los Picos este verano

LAURA CASTRO BENIA.

Dar a conocer su trabajo y permitir al público observar de manera directa una comunidad de aves necrófagas en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Ese es el objetivo que se marcó la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, en colaboración con ALSA. Ve en este proyecto una buena alternativa de recaudar dinero para seguir con la tarea de la repoblación de la especie que se extinguió hace medio siglo. Buitres leonados y alimoches también pueblan el parque, pero sin duda el principal protagonista de esta comunidad necrófaga es el quebrantahuesos.

«Los Picos representan uno de los mejores hábitats de Europa para esta especie por la riqueza de alimento que hay derivada de la ganadería extensiva», explica Carmen Calero, bióloga que se encarga de la cría de los pollos,. Asegura que «traer de nuevo a un ave que lleva 70 u 80 años extinta al Parque Nacional más antiguo de España es un hito». Su opinión es compartida por Gerardo Báguena, director de la fundación, quien añade que muchos turistas se quedan asombrados al verlos porque «en el resto de Europa estas aves no existen».

Ahora, la principal misión pasa por lograr una población que conecte con Pirineos para que a la larga se extienda por todo el norte del país. Sin embargo, para eso queda un largo camino. «Hemos hablado con varios expertos y todos coinciden en que para considerar que hay un núcleo fundador suficiente, son necesarios entre 35 y 40 ejemplares de quebrantahuesos», tal y como explica Báguena. Por el momento hay diez en libertad y cuatro en las jaulas, que llegaron del Parque Nacional de Ordesa el pasado 28 de junio.

Para poder disfrutar de todas las aves en plena acción, miembros de la fundación llevan al comedero un animal muerto y en cuestión de minutos comienzan a aparecer los primeros buitres leonados. Las caídas en picado y sus vuelos sobre las cabezas del público son «impactantes».

El sonido que hacen sus alas al volar recuerda ligeramente al vuelo de un dron. La excursión finaliza cerca de las jaulas donde se encuentran los ejemplares que tratan de aclimatarse a su nuevo hábitat y que después se incorporarán a la comunidad de necrófagos de los Picos de Europa.

Las aves aguardan la comida en las cimas para controlar un mayor perímetro.

Los buitres leonados comparten la comida.

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