Un paseo por la historia del Descenso

Un paseo por la historia del Descenso

«Es importante que la gente sepa que detrás de la fiesta de las Piraguas, hay algo muy importante para Ribadesella»Paci Román expone la tradición de la prueba en la Casa de Cultura riosellana

LAURA CASTRO RIBADESELLA.

«Un descenso en el que el deporte, la amistad y los valores engrandecen». Esto es lo que reza una de las placas de orfebrería que el Comité Olímpico Español entregó a la organización del Descenso del Sella y que se expone hasta el día 31 de agosto en la Casa de Cultura de Ribadesella. Es uno de los numerosos objetos recogidos por la artista riosellana Paci Román Peruyeru para rendir homenaje a la tradición y la historia de la emblemática prueba deportiva que este verano cumplió 81 años. Tomó el relevo de la que se llevó a cabo en Arriondas el año pasado, pero con la esencia de Ribadesella como marca de la casa.

«Queríamos centrarlo en nuestra villa, por eso la mayoría de fotografías y objetos que se exponen están relacionados con personalidades riosellanas que han participado en el Descenso», explicó Román. Su implicación en la historia de la prueba deportiva es doble: como vecina de la villa y por su familia. Su abuelo la engañó durante muchos años asegurándole que había ganado el Descenso, pero en realidad no llegó a cruzar la meta nunca. A bordo de su piragua apodada «Sin prisa», Luciano Peruyeru bajó el Sella en numerosas ocasiones, pero nunca pasó del cuarto puesto. Él fue quien le transmitió a su nieta su pasión por esa mezcla especial de río y deporte y ella, a su vez, le ha pasado el legado a su hija de 11 años que ya practica piragüismo. Por eso, Román aprovechó la oportunidad de crear la exposición para dedicarle un hueco a su abuelo con varias fotografías de sus descensos entre el resto de los palistas locales que han participado en la prueba a lo largo de los años.

Entre los más relevantes, los hermanos Cuesta, Antonio y Maximino, deportistas y elaboradores de piraguas. Las dos copas que ganaron en 1952 y 1960 están expuestas junto a la pieza clave de la muestra, según la propia Román. Se trata del trofeo de Walter Bouzán, cedido por la Casa Real. Entre esta lista de objetos preciados de la exposición también están la pala de los Hermanos Llamedo, ganadores del Descenso en 1984, y textos extraídos de los cuadernos manuscritos del padre de la prueba deportiva y de la fiesta de las Piraguas, Dionisio de la Huerta.

Entre los objetos expuestos está el trofeo de Walter Bouzán, cedido por la Casa Real

Las normas que dejó escritas para la posteridad distan mucho de la celebración que se lleva a cabo hoy en día. De la Huerta abogaba por un evento amateur y sin soporte publicitario, pero no contó con la repercusión que obtendrían las piraguas del Sella con el paso de los años. Son muchos los que echan en falta la tradición y familiaridad de la prueba. Entre ellos, Juan Llorens Álvarez, vicepresidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS), quien visitó ayer la exposición de Román y aseguró que «falta una mayor implicación de los riosellanos». Según Llorens, son demasiados los hosteleros que se muestran en contra de esta histórica celebración y «las mejoras de cada año pasan desapercibidas y no se agradecen».

La exposición de Román permanecerá abierta al público hasta el 31 de agosto de lunes a viernes, de 11 a 14 y de 18 a 21 horas, y los sábados de 12 a 14 y de 19 a 21 de la noche. El objetivo es recuperar la tradición de la fiesta, pero la artista es ambiciosa y sueña con que algún día haya un museo en honor al Sella en la villa.

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