La pasión de Cristo cobra vida

El hijo de Dios, en el centro, es crucificado, ante la mirada de su madre y del pueblo, en el monte Gólgota. /  FOTOS: NEL ACEBAL
El hijo de Dios, en el centro, es crucificado, ante la mirada de su madre y del pueblo, en el monte Gólgota. / FOTOS: NEL ACEBAL

Infiesto volvió a vibrar con su Vía Crucis Viviente, que cada año reúne a más públicoUno de los momentos más emotivos, el abrazo entre Jesús y su madre, estuvo acompañado por primera vez por el 'Ave María' cantado por Teresa Sierra

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Se aproximaban las ocho de la tarde y el silencio era total en la plaza del Mercado de Infiesto. Cientos de personas seguían los últimos minutos en la vida del Jesús. Era la culminación del Vía Crucis Viviente que, desde las seis, se representaba en la villa. Llegaba el final de una labor complicada que involucró a vecinos y colectivos empeñados en mejorar año a año el evento. Y de nuevo lo lograron.

En esta ocasión la amenaza de la lluvia se hizo más presente que nunca, pero finalmente no llegó a concretarse y el público que abarrotaba la localidad pudo seguir la evolución de los acontecimientos sin mayores contratiempos.

Los miembros del grupo de teatro Ensin Reparu llevan la voz cantante a la hora de escenificar los diferentes pasos del Vía Crucis. Durante meses se preparan y ensayan sin descanso para que todo salga perfecto. «Cuando comenzamos a hablar de poner en marcha estas representaciones teníamos claro que debíamos ofrecer lo mejor y hacer un gran papel, nos lo tomamos muy en serio», explicaba durante los ensayos la responsable de toda la coordinación actoral, Charo Pérez, quien reconocía haber tenido que leer las sagradas escrituras «más que nunca». Esta labor de los miembros del grupo escénico, más habituados a este tipo de intervenciones, se completa con el apoyo de diferentes vecinos que también se coordinan y ensayan gracias a Charo. Su papel es igualmente importante y por eso hay una gran satisfacción al ver que los resultados gustan al público. De nuevo esta labor se puso de manifiesto en cada uno de los rincones de Infiesto donde se desarrollan las escenas.

El arranque del Vía Crucis tuvo lugar en la plaza Mayor. Como en las ediciones anteriores, en este lugar fue donde tuvo lugar la comparecencia ante Pilato, Herodes y ante los sacerdotes. Pilato ofreció la oportunidad de que el pueblo salvase a Jesús del tormento, pero los presentes tomaron la decisión de liberar a uno de los ladrones, a Barrabás. Comenzaba de esta forma el desfile por diferentes puntos de la capital Piloñesa. La marcha principal siguió la calle Covadonga, realizando paradas en lugares como la plaza del Ayuntamiento y los jardines de la Obra Pía.

Frente al Consistorio se llevó a cabo la representación del mercado, donde los muchos asistentes al evento pudieron ser testigos de uno de los momentos más dramáticos: el encuentro de Jesús con su madre. En esta plaza del Ayuntamiento es donde se realiza habitualmente uno de los mayores esfuerzos de ambientación y decorado. La escena llegó a su cima emotiva con el largo abrazo entre madre e hijo. Un abrazo que se prolongó durante minutos, mientras miembros de la Banda de la Fuente conjugaban su música con la voz de una de las componentes de la Coral Polifónica, Teresa Sierra, en la interpretación de un 'Ave María', una de las principales novedades de este año.

El camino de la pasión continuó, siempre con la escolta de los soldados perfectamente equipados con uniformes que buscan una fidelidad máxima a los que se vestían en aquellos tiempos. De igual forma se cuida el vestuario de todos los participantes. Se trata de equipaciones muy trabajadas, incluso respetando los tejidos que más proximidad puedan ofrecer con los usos de entonces.

La banda de cornetas se interrumpía en ocasiones para dejar oír una saeta. El público se desplazaba en silencio, bien siguiendo la acción inmediata del desfile, bien adelantándose para conseguir un lugar apropiado y poder contemplar la última estación, en la plaza del Mercado.

Un carruaje romano

El séquito contaba en esta ocasión con otra de las novedades de esta edición: un carruaje romano, que ayudó a lograr una mayor ambientación, despertando la admiración de los presentes.

El camino finalizó en un nuevo escenario, la recreación del monte Gólgota, cada ver mejor ambientado por los organizadores. Las tres cruces esperaban la llegada de los condenados, quienes ocuparon finalmente este lugar de sufrimiento y dolor. Llegó entonces el punto y final, con la muerte del hijo de Dios, anunciada por el estallido de un trueno, y la posterior introducción en el sepulcro. Después llegaron los aplausos, cada vez más sinceros.

El público reconoció el esfuerzo de cientos de personas que se vuelcan con esta cita de Semana Santa. Como recordaba la presidenta de la cofradía organizadora, Miriam Martínez, «ésta es una labor de todo un pueblo». La foto final de familia, mientras resonaba la ovación, fue el colofón perfecto para esta quinta edición del Vía Crucis Viviente. Entre el extenso equipo que todos los años prepara la cita había una enorme satisfacción; era la alegría del trabajo bien hecho.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos