La peligrosa pasión de Ciro

El kamikaze detenido dos veces en la A-8 se dirigía a visitar a su esposa a la residencia de Posada

La residencia Sierra del Cuera, en Posada de Llanes, donde vive la mujer de Ciro M. / JUAN LLACA
La residencia Sierra del Cuera, en Posada de Llanes, donde vive la mujer de Ciro M. / JUAN LLACA
G. FERNÁNDEZ/J. GARCÍA /L. RAMOS LLANES.

Hay amores que no tienen límites, pero el de Ciro por su esposa pudo terminar en tragedia. En pleno día de San Valentín y rodeado por las decenas de corazones con los que trabajadores y residentes decoraron el Hogar de Ancianos San José de la Montaña de Ribadesella, este italiano se dejó llevar por la nostalgia y decidió coger las llaves de su Nissan Primera y recorrer los veinte kilómetros que le separaban de su mujer, quien desde hace un tiempo vive en la residencia Sierra del Cuera, en Posada de Llanes. Sin embargo, el enamorado no llegó a su destino, ya que cinco kilómetros antes fue interceptado por agentes de la Guardia Civil a la altura de Naves, después de haber circulado durante un tramo de la autovía del Cantábrico en sentido contrario. Era la segunda vez en apenas siete días que la Benemérita tenía que dar alcance a este hombre de 72 años por el mismo motivo.

En efecto, Ciro M. es el kamikaze que en solo una semana circuló hasta en dos ocasiones a contramarcha por la A-8 a su paso por el concejo de Llanes, provocando más de un susto entre los conductores que se lo cruzaron durante su periplo y que dieron aviso al 112 Asturias. En ambos casos dio negativo en el control de alcoholemia y fue trasladado por los agentes de la Benemérita hasta el cuartel de Ribadesella, donde prestó declaración como investigado por un delito contra la Seguridad Vial. Esta segunda vez, además, su vehículo quedó inmovilizado y a disposición del juez que se haga cargo del caso.

Ciro llegó a la residencia riosellana hace aproximadamente un mes y medio, derivado directamente desde el Francisco Grande Covián y con un delicado estado de salud que le obliga a regresar al hospital parragués varias veces a la semana para someterse a diálisis. Desde el primer momento hubo gente, conocidos del matrimonio, pues ella es natural de Ribadesella donde residieron ambos en los últimos años, que se ofreció para llevar al hombre de forma periódica hasta Posada. No obstante, según indicaron a este diario fuentes próximas al italiano, a medida que fue mejorando su salud él fue recuperando la confianza. Hasta el punto de decidir, el pasado 7 de febrero, coger su coche y dirigirse a la localidad llanisca por su cuenta.

«Las dos veces le pasó lo mismo, tomó la carretera vieja (la AS-263) y al llegar al enlace de Pría se confundió y entró en la autovía por donde no era», explicaban estas mismas fuentes. Según manifestó después a sus conocidos, Ciro no es realmente consciente del revuelo que causó, pues «él defiende que iba por su carril, por el derecho, se debía pensar que seguía en la carretera normal».

Quienes le tratan habitualmente insisten en que «no lo hizo aposta, no quiere hacer daño a nadie». Lo cierto es que, aunque por fortuna en ninguna de las dos ocasiones hubo que lamentar heridos, podía haber provocado un accidente, como recalcaron algunos de los automovilistas que se lo cruzaron en plena autovía del Cantábrico y que se llevaron el susto de su vida.

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